Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
Limosna que así se vela y se ofrece, de lo alto viene.
Sacar los trapos al sol.
Perro que ladra, no muerde. Perro que no ladra, muerde.
La oración de los rectos en su gozo.
Buen porte y buenos modales, abren puertas principales.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
El que está a las duras, está a las maduras.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Una mala dádiva dos manos ensucia.
El que se ríe a solas de su maldad se acuerda.
Al roto, patadas y porotos.
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
Maldición de burro, al cielo no llega; en las vigas de la cuadra se queda.
Gasta más el pobre en hilo, que el rico en tela.
El llanto sobre el difunto.
Los ojos brillan al patrón cuando encuentra un tontorrón.
A quien no habla, no le oye Dios.
El que de amigos carece es porque no los merece.
Estoy hasta las manos.
El que no coge consejeros no llega a viejo.
Esto es el pan nuestro de cada día.
Vísteme despacio que estoy de afán.
Para otro perro ese hueso, tan descarnado y tan tieso.
El amigo se preocupa de tu cabeza, el enemigo de tus pies
Antes cabeza de ratón que cola de león.
Adorar al santo por la peana.
Beneficio recibido, del hombre libre hace cautivo.
Quien por mucho deja lo poco, suele perder lo uno y lo otro.
Gozo que no se comunica, se achica.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
Para saber, has de leer.
Quien mea claro y pee fuerte, enseña los huevos a la muerte.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
Cuando la zorra anda a caza de grillos, no hay para ella ni para sus hijos.
Usa los medios y confía en que Dios de su bendición.
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
Pasará, sea lo que sea.
La puerca tira del tapón
El que va a hacer mal, ya va herido, dice el refrán.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
Real que guarda ciento, es buen real.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
Deja lo afanado y toma lo descansado.
Ni te abatas por pobreza, ni te ensalces por riqueza.
La de los huevos soy yo, dijo la gallina.
El que da a todo el que le pide, acaba por pedir a quien no da.
El ciego y el ignorante, tienen el mismo talante.
En la iglesia el primero que roba es el sacristán.