Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
A perro macho lo capan una sola vez
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
Nadie cava con tesón sino el dueño del hurón.
Del mirar nace el desear.
Sin un duro, no ha futuro.
Si el mozo supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese.
Mentiroso sin memoria, pierde el hilo de la historia.
Mal por mal, mejor está mi Pascual.
Cuando estuvieres con él, vientre con vientre, no le digas todo lo que sientes.
Por charlatán y pedante, se destaca el ignorante.
A bestia loca, recuero modorro.
El amor y la luna se parecen: menguan cuando no crecen.
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
Tira más pelo de coño que calabrote de marinero.
Panza llena, quita pena.
Buen buey no pisa mata, y si pisa no mata.
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
El que mucho promete, poco cumple.
Parecer uña y carne.
La envidia acorta la vida.
A camino largo, paso corto. Para cansarse menos.
Hacerse de la vista gorda.
No hay don sin din.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
El que calla, no dice nada.
Una equivocación, cualquiera la tiene.
No hagas leña del árbol débil, haz palillos.
Cantad al asno y soltará viento.
Buey que rumia, nada le duele.
Es quien predica y predica, quien menos cree lo que explica.
Ajo en el cordero es pecado, tanto en el guisado como en el asado.
El que hace el bien de los demás hace el suyo.
A la sombra del gitano, medra el villano.
Los mejores bienes, en ti mismo los tienes.
Son como uña y mugre.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
Un apóstol en el cielo y un escribano en el suelo.
Una espina en el ojo.
No se llame señor quien en Tierra de Campos no tenga un terrón.
A quien mucho se apresura, más el trabajo le dura.
Gota de miel, caza más moscas que un tazón de hiel.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
Besóme el colmenero y a miel me supo el beso.
En casa del herrero cuchillo de Embero.
En la casa del buen amo vive y muere el buen criado.
El que se ríe a solas de su maldad se acuerda.