El mirón, ¡chitón!.
A mal pisto, buena sangre de Cristo.
Rico que ha sido pobre, corazón de cobre.
Para librar a vuestros hijos de esos vicios y calamidades haced que desde niños se den a la virtud y trabajos.
Esa muchacha caraja, no presta el hacha ni raja.
Niña, no te desesperes, que el que ha de ser para tu, ni se casa ni se muere.
Llorara la madre al hijo, más que la nieve al granizo.
Faltará la madre al hijo, pero no la niebla al granizo.
Casa de concejo, pajar de viejo.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
Criado y caballo, un año.
Niño feito, pega morta. Nido hecho, urraca muerta.
Hermosura de hembra, mil desazones siembra.
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
Para vivir con alegría, hijos sanos y hacienda en medianía.
Honra sin provecho la digo pecho.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
El mucho joder empreña.
A buey viejo, cencerro nuevo.
A maestro de espada, aprendiz de pistola.
Necio por natura y sabio por lectura.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
Rica que con pobre casa, un criado más tiene en su casa.
Cuando nace hija, lloran las paredes de la casa.
Eres guapo, joven y con dinero, ¿qué más quieres, Baldomero?.
A amo ruin, mozo malsín.
Suegra, nuera y yerno, la antesala del infierno.
El buen vino, de sí propio es padrino.
Contra un padre no hay razón.
Más deberás a un buen hermano que a un mal cuñado.
De buena semilla, buena cosecha.
Agua al higo, que ha llovido.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Donde hay yeguas, potros nacen.
El que quiera saber lo que vale un potro, que venda el suyo y compre otro.
Caballo bonito, corto y gordito.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
La familia pequeña, vive mejor.
Al son que me tocan bailo.
Una madre de su hijo nunca se muerde hasta el hueso.
No des a guardar ni al niño el bollo, ni al viejo el coño.
Cada mochuelo, a su olivo.
El que tenga hacienda, que la atienda o que la venda.
Asno de dos, válgale Dios.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
Al hombre inocente, Dios le endereza la simiente.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Al fraile y al puerco, mostradle una vez la casa que el se vendrá luego.
Chupar de la teta.
El que con cojos anda se llama bastón.