La nuera barre para que la suegra no ladre.
Sufriré hija golosa y albendera, más no ventanera.
El buen vino añejo hace al hombre niño y remoza al viejo.
Bebes vino, no bebas el seso.
Un hermano es un amigo que nos ha sido dado por la naturaleza.
Dios los cría y ellos solos se juntan.
Dijo el escarabajo a sus hijos: venid acá mis flores.
El que por su gusto es buey hasta la coyunda lame.
Buey lerdo, bebe agua turbia.
El que de treinta no sabe y de cuarenta no tiene, no lo aguarde si no es que herede.
Ajo que del hornillo salta, al diablo vaya.
El que de muchacho no trota, de viejo tiene que galopar.
A chico santo, gran vigilia.
Zanahorias y nabos, primos hermanos.
A la prima se le arrima y a la hermana con más ganas.
Desde pequeñito le amarga el culo al pepino.
Joven, guapa, con dinero y a mi puerta viene a llamar, ¡trampalantrán!.
Dios los cría y el diablo los junta.
Hombre casado, burro domado.
Pendejo que al cielo va, lo joden también allá.
Guárdete Dios del diablo, de hijo y ojo de puta, y de tumbo de dado.
Hombre canoso, hombre hermoso.
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
El niño meón, que calaba siete mantas y un colchón.
No invoques derecho humano, si violas los de tu hermano.
Me enseña a ser bueno el que me hace un bien.
Contigo no quiero tratos, pero con tu hermano sí, que me paso buenos ratos.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
Criado murmurador, es cuchillo del señor.
En mi casa, yo me soy rey y yo me soy Papa.
No ha nacido aún quien cuide lo ajeno.
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
Destruye al león cuando solo es un cachorro.
A enfermo, niño o anciano, hay que tenderles la mano.
Ruin señor, cría ruin servidor.
Mujer hermosa, niña e Higuera, no las garda Cualquiera.
Aquel es tu amigo, el que te quita el ruido.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
El que nace pa' real, nunca llega ni a peseta.
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
El joven armado y el viejo arrugado.
El niño engorda para vivir, y el viejo para morir.
La niñez se va para lejos; si vuelve ya estamos viejos.
Quien mocos envía, babas espera.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
Si los hijos salen de casa, no es fácil reunirlos de nuevo.
Sin puta y ladrón no hay generación.