Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
Donde mujer no hay, el diablo la trae.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Espinacas, cómelas mientras las haya.
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.
Pezuña sobre agua, no deja huella.
La mujer es como la guitarra, si no la tocan no suena.
La posteridad solo te pertenece cuando tus nietos juegan en tu puerta.
Ni pidas a mujer hermosa, y prometas a pobre, ni debas a rico.
Buen palmito y buena altura, suerte son de estatura.
Remienda tu sayo y te durara otro año.
Salir junto con pegado.
Entre suegra y cuñado, sale el nieto abogado.
Caro compró el que rogó.
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
La liebre adiestrada, presto sale a la vereda.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
Paciencia, cachaza y mala intención.
La necesidad es la madre de la imaginación.
De lo que se come se cría. Y criadillas comía.
Cuando fui nuera, nunca tuve buena suegra, y cuando fui suegra nunca tuve nuera.
Tropezando y cayendo, a andar va el niño aprendiendo.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
Dale un huevo al codicioso, y te pedirla gallina.
Nunca vi mayor afán, que muchos hijos y poco pan.
Busca y hallarás; guarda y tendrás.
Cuando en casa engorda la moza, y al cuerpo el bazo, y al rey la bolsa, mal anda la cosa.
Hacer mangas y capirotes.
Hay mujeres que tienden a subir, y hay otras que suben a tender.
Mi marido es tonto y yo vivaracha; cuando yo salto, el se agacha.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
La mujer, el huerto y el molino, requieren uso continuo.
El que quiere a la col, quiere las hojas de alrededor.
Bonito era el diablo cuando niño.
Boda de hongos, llámala bodorrio.
El que las sabe, las tañe.
Bebe por calabaza y no te pondrán tacha.
Ama de buen grado, si quieres ser amado.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
La ocasión llega, llama y no espera.
Azote de madre, ni rompe huesos ni saca sangre.
Hábito malo, tarde es dejarlo.
Rama larga, pronto se troncha.
Como mi padre es rico, no quiero cerrar el pico.
La que por la calle pasa, es mejor que la de mi casa.
Cuando moco, moco, cuando cana, cana.
Este no ha perdido la cabeza; porque la trae pegada.