Casa con dos puertas, mala es de guardar.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
La envidia es una mala consejera.
¡Fíate de la Virgen y no corras!.
Lo que hiciere la diestra, no lo sepa la siniestra.
Manda, manda, Pedro y anda.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
Lo prestado, es primo hermano de lo dado.
Dios le dio novia y el diablo le dará hijos.
A hierro caliente, batir de repente.
A cada ermita le llega su fiestecita.
El casado casa quiere.
La mejor suegra, la muerta.
Pan ajeno, caro cuesta.
Obras vea yo; palabras, no.
Lo que siembras cosechas.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
Fruta de locos, míranla muchos y gózanla pocos.
Pan ajeno nunca es tierno.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
Faltará la madre al hijo, pero no la niebla al granizo.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
Bien mereció papilla quien se fió de Mariquilla.
Para curar el mordisco, babitas del mismo "pizco".
Volverse la albarda a la barriga.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
Compañía, ni con la cobija.
Gran tocado y chico recado.
Dolor de viuda, bien poco dura.
Al que tiene mujer hermosa, finca en frontera o viña en carretera, nunca le faltará guerra.
Zanja tu cuestión por albedrío de buen varón.
Quien hace la cuenta sin el huesped, la hace dos veces.
Agárreme, que llevo prisa.
Fiate de Dios y no corras.
Dañada una pera, dañadas sus compañeras.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
A toda ley, boñiga de buey; y si es flaca, boñiga de vaca.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
Quien sobre tarja bebe, lo bebido lo mea y lo meado lo debe.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Dame venta y te daré cuenta.
Agua fina saca la espina.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Fruta que pronto madura, poco dura.