Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Juntos por el mundo van el bien y el mal.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
Muchos amigos pequeños, hacen a un enemigo grande.
Buena vida, padre y madre olvida.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
Abogacía, que una boga y otra cía.
Variante: Buen amigo y compañero, pero sin tocar el dinero.
Los verdaderos amigos se reconocen en los momentos de necesidad
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
Clérigos y cuervos, huélganse con los muertos.
Cuando la desventura llama a la puerta se descubre que los amigos se han dormido
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Cada cual es hijo de sus obras.
Casa labrada y viña heredada.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Halagos de suegra, consuelo de nietos.
Más vale juzgar entre enemigos que entre amigos.
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
Amigo y vino deben de ser añejos.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Amigo de todos, loco con todos
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
En materia de dinero, no hay compañero.
Manos frías, amor para un día, manos calientes, amor para siempre.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
Los parientes del rico son tan numerosos como granos de arroz en un arrozal.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
Amigo viejo y casa nueva
Heredar hace medrar; que no trabajar.
Entre amigos no hay cumplidos.
En casa del herrero cuchillo de Embero.
Reunión de pastores, oveja muerta.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
Ni fraile en boda, ni perro entre ollas.
Honra merece el que a los suyos se parece.
Idos y muertos es lo mesmo.
Los hombres dan a los amigos la alegría, y a sus mujeres, la murria
Los verdaderos amigos son tan raros como las moscas blancas
Mal haya el amigo que lo fue del padre y no lo es del hijo.
Los frailes comienzan por donde los otros acaban y cesan.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
La boda de los pobres, toda es voces.
El viejo que casa con niña, uno cuida la cepa y el otro la vendimia.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
Al amigo y al caballo, no hay que cansarlos.