Dos fuentes, dos ríos.
Más vale tarde que nunca.
El Papa y el campesino unidos saben más que el Papa solo.
La mejor caridad es la justicia para todos
Una mentira, madre es de cien hijas.
Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.
El dolor del viudo es corto pero agudo
Cómplice y asesino van por igual camino.
Una en el papo y otra en el saco.
Cada uno se apaña según tiene maña.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
El pobre es rumboso; el rico roñoso.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
El diecisiete de enero piden por sus animales desde el pastor al yuntero.
Burro que tropieza dos veces en el mismo canto, es burro doblado.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
No saber de la misa la media.
Cuanto más amistad, más claridad.
Estar armado hasta los dientes
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
Dos que se quieran con uno que coma basta.
A liebre ida, palos al cubil.
La mujer y la gallina, por andar se pierden aína.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
La buena obra, ella misma se loa.
Dios le da maíz a quien no tiene gallinas.
Más da el duro que el desnudo.
El que a todos saluda, pronto rompe su cabeza.
Cada uno va a su avío, y yo, al mío.
No te metas en querellas ajenas.
La mano, al pecho; y la pierna, en el lecho.
Nadie busca a otros en el horno si no ha estado allí él mismo
Cucas y vino, higos sin tinto, y luego vino para el camino.
Justicia y no por mi casa.
Le dan la mano, y se coge el codo.
Para el mozo, moza hermosa. Para la moza, mozo gracioso.
Cuando sea monja te regalaré un higo, dijo un amigo a otro amigo.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
Un amigo es aquel que conoce todos tus defectos, y que a pesar de ello te quiere.
A la madrastra, el nombre le basta.
Si los dos esposos son gastadores, la casa se quema por los cuatro costados.
Es mejor si los papeles se pueden levantar juntos.
Oir a todos, creer a pocos.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
A mucho amor, mucho perdón.
Faltará la madre al hijo, pero no la niebla al granizo.
De la mar el mero y de la tierra el carnero.
Riñen los amantes y se tiran las ligas y los tirantes.
Cuando Dios amanece, para todos lo hace.