Para que suegra y nuera se quieran, un burro debe subir la escalera.
La hierba no crece en el camino que une las casas de los amigos.
Más ordinario que un sicario en un burro.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
Haces mal, espera otro tal.
O todos en la cama, o todos en el suelo.
El ciego y el ignorante, tienen el mismo talante.
A las romerías y a las bodas van las locas todas.
Quien tiene enemigos, no duerma, que hasta el escarabajo del águila se venga.
Buenas son las mangas después de las Pascuas.
Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
Antes de pedir dinero prestado a un amigo, decida cual de las dos cosas necesita más.
Desde los tiempos de Adán, unos calientan el horno y otros se comen el pan.
Toro y gallo, y trucha y barbo, todo en Mayo.
En casa del que jura, no faltará desventura.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
Dos en pleito, para ellos es el daño y para otros el provecho.
Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Proverbios 3:1-2
A Dios, lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar.
Junto al buey viejo aprende a arar el nuevo.
Cuervos vienen, carne huelen.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Quien quita lo que da, al infierno va.
Hay que ser puerco pero no trompudo.
La oración de los rectos en su gozo.
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
A Dios, nada se le oculta.
Hacer un viaje y dos mandados.
Freídle un huevo, que dos merece.
El que parte y reparte toca la mejor parte
La tierra no tiene sed de la sangre de los soldados, sino del sudor de los hombres.
Quien de esperanzas vive, de hambre muere.
Más vale estar solo que mal acompañado.
Domingo sucio, semana puerca.
Con los descuidados, medran los abogados.
Viejo que se casa con mujer moza, o pronto el cuerno, o pronta la losa, si no son ambas cosas.
Chaqueteros y ramplones, en cada pueblo, montones.
En mi gusto y en mi gana, ni mi tata ni mi mama.
Cada cosa pía por su compañía.
Niebla en el valle, labrador a la calle.
Fraile descalzo se pone las botas de los demás.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
De las angustias, la muerte; de las fieras, las mujeres.
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.