Haz bien y no mires a quien.
Grano a grano, hincha la gallina el papo.
En San Antonio cada pollita pone huevo
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
Sopas y morder, no puede ser.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
Abril Abrilete, cuando la viña mete.
Mayo come trigo y Agosto bebe vino.
Que quieres que de el encino sino bellotas.
Comiendo pan y morcilla, nadie tiene pesadilla.
Come bien, bebe mejor, mea claro, pee fuerte y cágate en la muerte.
A la mula vieja, alivialé la reja.
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
Enero y Febrero desviajadero.
Amar sin padecer, no puede ser.
Escarba la graja, mal para su casa.
Al olor de los dineros ya vendrá algún forastero que no conozca tu historia con los ojos bien tapados como el burro de la noria.
Me mandaron a la guerra sin fusil.
No hay sabado sin sol, ni domingo sin borracho.
El cornudo es el último que lo sabe.
Por San Andrés, el mosto, vino es.
Las dichas enviadas por Dios no despiertan al que duerme.
La mujer con quien te cases no te gane en heredades.
El llanto alivia el quebranto.
Baco, Venus y tabaco ponen al hombre flaco.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
Buen moro, o mierda u oro.
El diablo nunca duerme.
Aunque tengo malas pierna, bien visito las tabernas.
Las penas, con un cullillo de palo degüellan.
Ajo hervido, ajo perdido.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
A la zorra, candilazo.
Perro que no anda no encuentra hueso.
El que adelante no mira, atrás se queda.
Del cobarde, no se ha escrito nada.
El que te cuenta los defectos de los demás, contará a los demás tus defectos.
Los problemas nunca vienen solos.
No cuentes los polluelos antes que salgan los huevos.
El corazón engaña a los viejos.
Las cosas lo que parecen.
No todo el que lleva zamarra es pastor.
Zapato os daré que tengáis que romper.
Cojera de perro y lágrimas de mujer, no son de creer. (Variante: Cojera de perro y mal de mujer no hay que creer)
Los ojos son el espejo del alma.
Lo que a los pobres des prestado es y a buen interés.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
El más ruin se engalla, y el más honrado calla.
Siempre la cuba huele a la uva.
No vive más el querido ni menos el aborrecido.