Junio Julio y Agosto ni mujeres ni coles ni mosto.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
Cuando Dios no quiere, los santos no pueden.
Quién guisa antes del Shabbat, comerá en shabbat.
Me picaron las abejas pero me comí el panal.
Adiós las flores, yo con el aroma tengo.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
Los sinsabores ajenos, de lejos se sienten menos.
La iglesia a diez pasos y a doscientos la taberna, más cerca está la taberna que la iglesia.
Cuando llega Junio, la hoz en el puño.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
Pan tierno y leña verde, la casa pierde.
Bien sabe el asno en que casa rebuzna.
Guárdame en casa y te honraré en la plaza.
El juego del puto, la primera carta es triunfo.
Hay quien no ve su camino.
Rebuznar es de burros, errar de cazurros.
Capón de ocho meses, para mesa de reyes.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
Delante hago acato y por detrás al rey mato.
El más gallardo señor, también peé de mal olor.
Escucha lo que ellos dicen de otros, y sabrás lo que ellos dicen de ti.
Codicia mala, el saco rompe.
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
Hambre y sed, la mejor salsa para comer.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
El tiempo es oro, la salud tesoro.
Muchachada esbelta y fina, tiene la carne apretada.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
El que en Agosto duerme, velará en Septiembre.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
Al lobo hay que matarlo en su propia madriguera.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
Quien tiene prisa en el amor tiene prisa en el odio
Creer a pie juntillas.
Cae más rápido, un hablador que un cojo.
Cuando el viejo no bebe, cerca está de la muerte.
Muerte la gata, los RATONES bailan.
Ya que no eres casto, sé cauto.
Obra a destajo, no vale un ajo.
Buena crianza no pierde punto.
Si un árbol cae, plantas otro.
Llevar agua al mar.
Cuando se reúnen los aduladores, el demonio sale a comer.
Quien tenga coraje, que no se rebaje.
El día que amasó, mal día pasó; pero peor es no tener qué amasar ni qué cerner.
El burro al ratón le llamó orejón.