El juego pone a prueba el oro, y el oro pone a prueba el juicio.
Donde no hay, pon y encontrarás.
Celos y envidia quitan al hombre la vida.
Va como honda que lleva el diablo.
La hermosura es flor de un día, hoy no luce, ayer lucía.
La vida es un trabajo que hay que hacer de pie
Me doblo pero no me quiebro.
Lo que con el ojo veo, con el dedo señalo.
La condición hace al ladrón.
Gota de miel, caza más moscas que un tazón de hiel.
O Cesar, o mierda.
Llegar a punto de caramelo.
A otro perro con ese hueso.
El parir y amasar siempre empezar.
Amor, opinión y fortuna corren la tuna.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
Cortesía de boca, gana mucho a poca costa.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Acabó de matar a la gallina de los huevos de oro.
Se halla en gran peligro el que, estando enfermo, cree en verdad estar sano.
Agua en cesto, y amor de niño y viento de culo, todo es uno.
El éxito o el fracaso, los forja uno paso a paso.
En ausencia de la bella, sus encantos van con ella.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
La cabra siempre tira al monte.
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
Mal acierta quien solo el interés se lleva.
Hartas riquezas tiene quien más no quiere.
El comedido sale jodido.
Para ganar, forzoso es trabajar.
El corazón, ni engaña ni se engaña.
Ratones nos dé Dios, y gatos nos los daremos.
Haragán y gorrón, parecen dos cosas y una son.
El hombre por el traje, la perdiz por su plumaje.
Valiente que huye una vez, es que se guarda para otra vez.
Solterón y cuarentón, ¡que suerte tienes ladrón!
Con un refrán puede gobernarse una ciudad.
Zumbido de mosquito, es nada, grande grito.
Lo que ocurre una sola vez, probablemente no ocurra nunca más, pero lo que ocurre dos veces, probablemente ocurra una tercera vez.
Dios nos da nueces, pero no las casca.
Lo bueno si breve, dos veces bueno y si malo, menos malo.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
Más vale tener tortícolis por mirar muy alto, que volverse jorobado por mirar muy bajo.
Mientras vivamos en la ignorancia, seremos siempre los unos enemigos de los otros.
Pan de ayer, vino de antaño y carne manida dan al hombre la vida.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
El pan es freno del vino.
Huyendo del perejil, le nació en la frente.
El ruin de Roma, en mentándolo asoma.