Hay hombres como el dado: que se están de cualquier lado.
Todos nacemos llorando y nadie se muere riendo.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
Me enseña a ser bueno el que me hace un bien.
No incluyas en la lista de tus amigos al hombre que aplasta sin necesidad un gusano
La esperanza alegra el alma.
Solo un tonto mete los dos pies en el agua para ver su profundidad.
Matar dos pájaros con una piedra.
A la puta, el hijo la saca de duda.
Cuatro cosas hay que en darlas está su valer: el dinero, el placer, el saber y el coño de la mujer.
El que ayuda a otro, se ayuda a sí mismo.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
El que no te conozca, que te compre.
El que tiene narices, no manda a oler.
No hay dos sin tres. (Siempre hay consecuencias)
Del ocio nace el feo negocio.
El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.
Una cosa es la que piensa el amo y otra la que piensa el caballo.
El hombre celoso, hace de la pulga un oso.
Jugando a las verdades, descúbrense las puridades.
El vino abre el camino.
El perro viejo cuando ladra da consejo.
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
Aprovecha el tiempo bueno, ya que el malo se mete solo.
El conejo y el ruin, donde nace quiere morir.
Yo no sé bailar, pero me sacan mucho.
La tórtola ocupa el nido de la urraca.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
Muy bien conoce la rama, el mico que la encarama.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
Quien una vez fue ladrón, reincide si halla ocasión.
Variante: El pez que busca el anzuelo, busca su duelo, dice mi abuelo.
Quien te adula, te traiciona.
No tienes dedos para el piano
El que está, y no está por su gusto, que se joda es justo.
El que afloja tiene de indio.
Hacer una cosa contra viento y marea.
La mejor palabra es la que no se dice.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
Cuanto más se sabe, menos se asegura.
El que en casarse acierta, en nada yerra.
Hasta el ladrón desconfía del ladrón.
El que bien huele, mal hiede.
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
Un "quizá" ni ata ni desata.
El funcionario más ducho, mejor maneja el serrucho.
Donde no hay, pon y encontrarás.
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.
El juego pone a prueba el oro, y el oro pone a prueba el juicio.