Don sin Din, gilipollas en latín.
Buena es la trucha, mejor el salmón, bueno es el sábalo cuando es de sazón.
Vuelve a tu menester, que zapatero solías ser.
Un labrador en pie es más que un grande arrodillado.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
El que las sabe, las tañe.
Pan, que en la boda de un cojo lo dan, pero no a todos los que van.
Comida gustosa: un poquito de cada cosa.
El hambre es una fea bestia
En esta vida tan loca, uno es el que baila y otro es el que toca.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
Tres pies para un banco y el banco cojo.
Los perros que se pelean contra ellos, se unen contra los lobos.
Que tengas calor en tu iglú, petróleo en tu lámpara y paz en tu corazón.
Beneficio recibido, del hombre libre hace cautivo.
Llámala puta, pero no la llames fea.
Grano a grano la gallina llena el buche.
A la mujer y a la mula, vara dura.
Cría cuervos y tendrás más.
Quien caza sin perros, se pierde en los cerros.
Los ojos son el espejo del alma.
¿Mujer si, comes de mi culo y huyes de mi boca?.
El que se fue y regreso, su nido ocupado hallo.
Más vale callar que con borrico hablar.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
Un candado para la bolsa y dos para la boca.
Internarse en una montaña infestada de tigres, a sabiendas de que los hay.
Del viejo el consejo.
Despacio, que llevo prisa.
Al dedo malo, todo se le pega.
Si te señalo la luna, no te quedes mirando mi dedo.
El ave de rama en rama, y el numérito a la cama.
Agua, como buey; y el vino, como rey.
Más vale dos bocados de vaca que siete de patata.
Con caracoles, higos y brevas, agua no bebas.
Jamón y porrón, hacen buena reunión.
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
El que es ciego de nación, nunca sabe por dónde anda.
Uno a ganar y cinco a gastar, milagrito será ahorrar.
La vida es grata, a quien bien la acata.
La mujer gentil, de un pedo apaga el candil.
Más vale ruin asno que estar sin él.
La casa la hace el hombre y el parentesco la mujer.
Aunque el águila vuela muy alta, el halcón la mata.
Quien come mucho se empacha, y quien bebe se emborracha.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
Hasta al mejor cocinero se le va un pelo en la sopa.
Cada uno es muy libre de hacer de su capa un sayo.
Mujeres y aves, todas poner saben: ésta poñen huevos, y aquellas poñen cuerno.
Cantó al alba la perdiz, más le valiera morir.