El que fía lo que tiene, a velar se queda.
Ni cena sin vino, ni olla sin tocino.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
El juez que toma, presto es tomado.
Cuando canta la rana, buena semana.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
Juntos pero no revueltos.
A la vejez aladares de pez.
Dios castiga sin dar voces.
Patada de yegua no mata caballo.
Beber y comer buen pasatiempo es.
Más discurre un hambriento que cien letrados.
Caga el cura, caga el Papa, y de cagar, nadie se escapa.
Aquel que pregunta es un tonto por cinco minutos, pero el que no pregunta permanece tonto por siempre.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
Cuando no sepas qué hacer, échate un cigarro y tómate un café.
Ya saliste con el chancho al hombro.
Más caliente que un brasero, la bragueta de un herrero.
En casa del músico, todos saben cantar.
A quien te quiere merendar, almuérzatelo.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada, llamaba puño.
El diablo está en los detalles.
Llenar el tarro.
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
El juego y la muerte, en no distinguir categorías se parecen.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
El hombre necio, menosprecia a su madre.
Gástate en juerga y en vino lo que has de dar a los sobrinos.
Al asno no pidas lana.
Bien me quieres, bien te quiero; no me toques el dinero.
El buen enero, frío y seco.
El Santo más milagrero es, San dinero.
La pollada de Agosto y enero, vale por un carnero.
El arbolito desde chiquito.
Lo que la sardina requiere es pica y bebe.
Es por bondad de corazón por lo que el cangrejo rechazó que Dios le fabricara una cabeza.
Zun de noche, se sube a un coche
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
Al pobre y al feo todo se le va en deseo.
Dar puntadas.
Quien de joven come sardinas, de viejo caga las espinas.
El más avisado cae.
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
Con salchichón, siempre es ocasión.
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
Bien ora quien bien obra.
La cosa más baladí, para algo puede servir.
A la una, que bien que mal, en cada casa comido han.
Aun conociéndolo, el cura y la mariposa caen en el fuego