Ni cena sin vino, ni olla sin tocino.
Por el interés te quiero Andrés.
A la vejez aladares de pez.
Cuando canta la rana, buena semana.
Beber y comer buen pasatiempo es.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Patada de yegua no mata caballo.
Juntos pero no revueltos.
El juez que toma, presto es tomado.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
Más discurre un hambriento que cien letrados.
Dios castiga sin dar voces.
Caga el cura, caga el Papa, y de cagar, nadie se escapa.
Aquel que pregunta es un tonto por cinco minutos, pero el que no pregunta permanece tonto por siempre.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
Cuando no sepas qué hacer, échate un cigarro y tómate un café.
Ya saliste con el chancho al hombro.
Más caliente que un brasero, la bragueta de un herrero.
En casa del músico, todos saben cantar.
Al asno no pidas lana.
El diablo está en los detalles.
A quien te quiere merendar, almuérzatelo.
Gástate en juerga y en vino lo que has de dar a los sobrinos.
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
Llenar el tarro.
El hombre necio, menosprecia a su madre.
Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada, llamaba puño.
Bien me quieres, bien te quiero; no me toques el dinero.
El Santo más milagrero es, San dinero.
La pollada de Agosto y enero, vale por un carnero.
El juego y la muerte, en no distinguir categorías se parecen.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
El buen enero, frío y seco.
El arbolito desde chiquito.
Lo que la sardina requiere es pica y bebe.
Es por bondad de corazón por lo que el cangrejo rechazó que Dios le fabricara una cabeza.
Zun de noche, se sube a un coche
Al pobre y al feo todo se le va en deseo.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
Dar puntadas.
El más avisado cae.
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
Bien ora quien bien obra.
Quien de joven come sardinas, de viejo caga las espinas.
Con salchichón, siempre es ocasión.
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
A la una, que bien que mal, en cada casa comido han.
Hacer de su capa un sayo.
La cosa más baladí, para algo puede servir.