La ley es como los perros: que solo muerde a los de ruana.
Con afán ganarás pan.
Pan con pan comida de tontos.
El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
Comer a dos carrillos, como monja boba.
Puta me veas y tú que lo seas.
Dulce y vino, borracho fino.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
Amigo, te guardaré un higo pero como no te vi, me lo comí.
La oveja separada de su grupo es capturada por el lobo.
Nosotros, perros de casa, hemos matado a la liebre, dice el perro faldero.
Zorra vieja no cae en la trampa.
La viña y el potro, criélos otro.
Corderica mansa mama a su madre y a la ajena.
Mal ojo se le ve al tuerto.
Al bobo, múdale el juego.
La que pone y es cretona, ya dejó de ser pollona.
Quien ama a Beltrán ama a su can.
Quien salva al lobo, mata al rebaño.
Deja tranquilos a los perros que duermen.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
Al invierno, no se lo come el lobo.
Hacer la del humo.
Cuidado que hay golondrinas en los alambres.
Si pagas con cacahuetes, solo conseguirás monos.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
Criado murmurador, es cuchillo del señor.
Buen compañero, solo Dios del cielo.
Con maña, caza a la mosca la araña.
Por San Andrés, corderillos tres.
El caballo es regalado, ¿y exiges que traiga bocado?.
Más enredado que un kilo de estopa.
Luna con cerco, lluvia y viento.
Otro gallo le cantara.
Nunca mates una mosca sobre la cabeza de un tigre.
Mal haya la pájara que en su nido caga.
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
Tápate la cara que se te ve el culo.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Bebe y ata la bota.
Mas papista que el Papa.
Caballo mosquiao, primero muerto que cansao.
Según San Andrés, el que tiene cara de tonto, lo es.
El pájaro no se caga en el nido.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
El que fía, o pierde o porfía.
A ese andar, llévalos mi baca.