El funcionario más ducho, mejor maneja el serrucho.
Casada te veo; otro mal no te deseo.
Ay, Jesús, que el rosario de mi compadre no tiene cruz.
Reniego de señora que todo lo llora.
Morrocoy no sube palo ni que le pongan horqueta.
Da Dios almendras al que no tiene muelas.
Manda y descuida; no se hará cosa ninguna.
La boca que no habla se escucha con dulzura.
Palabra suave llegar al alma sabe.
No es el que más grita el que tiene más razón.
El que sabe sabe y el que no es empleado publico.
El que es buen juez por su casa empieza.
El toro, a las cinco, y el torero, a los veinticinco.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
Putas y tuertos todos somos vueltos.
Para alcanzar, porfiar.
Dios no se queda con nada de nadie.
Para un viaje corto, cualquier borriquito es bueno.
Una visita larga, ¿a quien no carga?.
A burlas, burlas agudas.
El dormir y el comer, hermanos han de ser.
Amor de dos, amor de Dios.
Cien amigos son pocos; un enemigo es mucho.
Con viandas ajenas, no cuesta dar cenas.
El chisme agrada, pero el chismoso enfada.
No hay peor sordo, que quien no quiere oír, ni peor ciego, que quien no quiere ver.
Dos es compañía, tres multitud.
Pompa vana: hoy hojas marchitas lo que ayer rosa galana.
¿Así que no te gusta la sopa?, dos platos.
Las zorras de mi lugar son como las de los demás.
Quien a heredar aspira, larga soga estira.
La leche cocida, tres veces subida.
Da la mano al tonto y te cogerá hasta el hombro.
Ni en burlas ni en veras, pidas al melonar peras.
El que buena cama hace, en buena cama se acuesta.
Fruta nueva? ¿quién no la prueba?
Las naranjas de Teresa, puro bagazo y corteza.
El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
Siempre es pobre el codicioso.
Fue la negra al baño y tuvo que contar para todo el año.
El pobre, por pobre, va dos veces a la tienda.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
Yo soy feliz, dijo. Naturalmente, se trataba de un necio.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene.
El que con locura ama, nunca llega hasta la cama.
Le quieren enseñar al padrecito a rezar el Padre Nuestro.
El ser humano es bueno cuando hace mejores a los otros.
El que espera desespera.
Mas mata la duda que el desengaño.