Largo el pelo, corto el seso. Por las mujeres va eso.
En alquimia y en casar gran ventura es acertar.
Donde no alcanza el viejo, alcanza el tejo.
Boca seca hace bolsa llena.
Ni para Dios, ni para el diablo.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
Por más largo que sea el pico no llega a los ojos.
La voz que el culo emite, no hay arrastre de silla que lo evite.
Más vale ser un rico labrador que un marqués pobretón.
Barba de tres colores no la tienen sino traidores.
Más fea que un carro por debajo.
Tabaco, toros, naipes y vino, llevan al hombre a San Bernardino.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
La enfermedad y el anciano, siempre de la mano.
Busca pan para Mayo y leña para Abril y échate a dormir.
Nunca falta tapadera, para cubrir la gotera.
Tanto tiempo en el campo y no conoces el matojo.
Leer y no entender es como cazar y no coger.
Los caballos blancos y los pendejos, se distinguen desde lejos.
El jornal del pobrete, por la puerta entra y se va por el retrete.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Cada uno dice quién es.
El pelo se pierde, la calvicie nunca.
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Se queja más que la llorona.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.
Besos a menudo mensajeros son del culo.
A mala venta, mala cuenta.
Vino y pan andar te harán.
Al haragán y al pobre, todo le cuesta el doble.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
El malo siempre piensa engaño.
Árbol que no frutea, bueno es para leña.
Mear sin peer, rara vez.
Las bellas, más lindas son, con mera agüita y jabón.
El que es sabio nunca enceguece.
Si no puedes lo que quieres, quiere lo que puedes.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
No comerá mucho quien come mucho.
Muertos los piojos por hacer Columpio.
Hijo ajeno, mételo por la manga; salirse ha por el seno.
No hay borracho que coma lumbre.
Sal a la puerta y dila puta tuerta.
Oigamos, pero no creamos hasta que lo veamos.
Un hombre puede lo que sabe
Una cosa es una cosa, y seis media docena.