La mala fe, no pare hembra.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
En la mucha necesidad dice el amigo la verdad.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
La mujer que se respeta, no muestra culo ni teta.
Quien superó los complejos, va seguro y va más lejos.
La espina cuando nace, la punta lleva delante.
Con nieve en enero, no hay año fulero.
Quien tiene arte va por todas partes.
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
¿Quién dijo miedo?. Y huyó al sonar un pedo.
Vine en el auto de Fernando, la mitad a pie y la mitad andando.
Hoy por mí, mañana por ti.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
Te puedes arruinar por porfiada y por fiar.
La mujer como la vaca, se busca por la raza.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
Más es la bulla que la cabuya (cuerda).
Mujer sola, rama sin tronco; hombre solo, rama sin hojas.
Para los toros del jaral los caballos de ahí mesmo.
Para que ande bien la cosa, una vieja y otra moza.
La fantasía es más veloz que el viento
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
Madre hay una sola.
A la vejez, viruelas.
Arco iris por la tarde, buen tiempo aguardes.
Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. Proverbios 3:5-6
La experiencia es a veces dolencia.
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
Grandezas de bastardía, a no haber habido putas, no las habría.
Cuando llueve y hace viento, quédate adentro.
Nunca para el bien es tarde.
Donde mujer no hay, el diablo la trae.
Cuando pase la ocasión, ásela por el mechón.
Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.
Bien y pronto, solo lo intenta algún tonto.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
Donde pone el ojo, pone la bala.
Juzga al hombre por sus acciones y no por sus doblones.
Gracias que hacen pero no la ven.
La Luna cercada, de lluvias cargada.
Reniego de caballo que se enfrena por el rabo.
Ricos, pobres, flacos, gordos, todos mordemos el polvo.
Pedir más es avaricia.
Un copo de nieve no puede existir en una tempestad del fuego.
El amor gobierna su reino sin espadas.
El que da primero da dos veces.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.