Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
Quien tiene y da, no esta obligado a más.
Pronto y bien no hay quien.
Pueblo chico infierno grande.
Al mal tiempo, buen paraguas.
De poniente, ni viento ni gente.
Golpea el hierro mientras está caliente.
Del amor al odio, solo hay un paso.
Con uno solo de sus cabellos una mujer puede arrastrar un elefante.
A la que a su marido encornuda, señor y tú la ayuda.
Nadie se puede evadir de lo que está por venir.
Más fácil es defenderse de una lanza arrojada a plena vista que de una flecha disparada desde la sombra.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
Un granuja es suave como el algodon; un estúpido es duro como el hierro.
Hambre y frío entregan al hombre a su enemigo.
En toda guerra está mezclada una mujer.
Amor con amor se paga, y lo demás con dinero.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
De pequeña pelea nace muy gran rencor.
La suerte es loca y a cualquiera le toca.
Condición es de mujer despreciar lo que dieres y morir por lo que le niegues.
Cada pleito lleva cuatro almas al infierno.
No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
Lo que no nos une, nos mata.
El burro que más trabaja, más rota tiene la albarda.
El que tiene capa, escapa.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
Guárdate del agua mansa; que de la recia, ella misma te aparta.
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
Ligero como el ave de San Lucas.
El que amenaza, pierda la ocasión de la venganza.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
El mal entra a brazadas y sale a pulgaradas.
Abogacía, que una boga y otra cía.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
Mejor perdiz en la mano, que dos en el campo.
El caballo la pistola y la mujer nunca se prestan.
Habla no cuando quieras, sino cuando puedas.
Lo que haces, encuentras.
Bastante colabora quien no entorpece.
Lo que no puede uno, pueden muchos.
El que apurado vive, apurado muere.
Ser capaz es ser útil, ser incapaz es ser algo menos.
Amistad verdadera o fingida, el tiempo la examina.
La virtud es tan desdeñada como la riqueza estimada.