La fortuna es una rueda: gira hacia adelante y hacia atrás.
A manos frías, corazón ardiente.
Obra de mal cimiento, la derriba el viento.
La naturaleza tiene que obedecer a la necesidad.
El que se apura, poco dura.
El que paga manda y el que no se aguanta.
A gran calva, gran pedrada.
Me mandaron a la guerra sin fusil.
A dos palabras tres porradas.
Contra un padre no hay razón.
A falta de corazón, buenas las piernas son.
Dios castiga sin palo ni piedra
Paja triga hace medida.
Fraile, manceba y criado son enemigos pagados.
Cuerpo descansado, dinero vale.
El padre para castigar y la madre para tapar.
Al barrigón, no le vale faja.
Barba roja, mucho viento porta.
Favor de señores y temporal de Febrero, poco duraderos.
Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
Quien con verde se atreve, por guapa se tiene.
El que a hierro mata , a hierro muere.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
Abrazo de ciego, golpe seguro.
Incluso la piedra se rompe si el fuego es lo bastante fuerte.
Por los cuernos se agarra el toro.
Lo imposible, en vano se pide.
No importa lo el ancho y lo grueso, sino lo que dura tiezo...
La espada de Scanderberg necesita el brazo de Scanderberg.
Hay que creer, rajar o desastillar.
Más vale un voluntario que cien forzosos.
Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto.
Amor sin sacrificio, más que a amor, tira a fornicio.
La fe infundada en la autoridad no es fe
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.
Ni fea que espante, ni hermosa que mate.
Tened paciencia y tendrá ciencia.
Amigos hay pesados y enemigos ligeros.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
La ira es locura el tiempo que dura.
Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
Lo prometido es deuda.
Si buscas una mano que te ayude, búscala al final de tu brazo.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
De tal palo tal astilla.
Hombre probo y recio, no tiene precio.
Cuando uno más la precisa, es la suerte más remisa.
El dar es honor; el pedir, dolor.
El movimiento vence al frío, la inmovilidad vence al calor