Si no sobra es que falta.
Si necesitas una mano, la encontrarás al final de tu brazo.
Al cuerdo o al hábil, todo le es fácil.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
Pedir con el puño en alto, no es súplica sino asalto.
Manda y haz, buen ejemplo darás.
Confesión obligada, no vale nada.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
Paciencia y barajar.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
La buena vaina no hace buena la espada.
De refrán y afán pocos se librarán.
Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.
El hombre es más duro que el hierro, más fuerte que un toro y más frágil que una rosa.
Febrerillo el loco, que sacó a su padre al sol, y lo aporreó.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
Ni el amor ni el poder necesitan compañía
Dios te guarde de trasera de mula y de delantera de viuda.
La oscuridad reina a los pies del faro.
El cojo correrá si tiene que hacerlo.
Nadie sabe lo que vale un duro, hasta que no lo pide con apuro.
Puedo derrotarte físicamente con o sin razón, pero solo puedo derrotar tu mente con un razonamiento.
Valiente que huye una vez, es que se guarda para otra vez.
Refrán de palo, refrán de fuego.
Más vale guerra abierta que paz fingida.
Para su casa no hay burro flojo.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.
El que mucho abarca, poco aprieta o se le cansan los brazos.
El elefante se siente fuerte gracias a sus músculos.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
El que quiera honra, que la gane.
No hay atajo sin trabajo.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
Quien mucho amenaza, el miedo tiene en casa.
Cuando llega Junio, la hoz en el puño.
Mujer refranes, o coja o puñetera.
Nadie puede huir de lo que le ha de venir.
El amor y la fe, en las obras se ve.
Quien te quiere, te aporrea.
El encanto de la mujer puede más que el coraje del hombre
A pan duro, diente agudo.
Mucho apretar, listo aflojar.
Si el cuerpo es derecho no importa que la sombra sea torcida.
No puede el hombre huir la fortuna que le ha de venir.
Encargo sin plata, no pesa ni mata.