Manos calientes y corazón frío, amor perdido.
¿Fiado has?. ¡Tú pagarás!.
Cielo empedrado, viento o suelo mojado.
Cuando veas las barbas de tu vecino arder... mete la tuya en remojo
Barba roja, mucho viento porta.
Dios manda la carne y el diablo a los cocineros.
En caliente ni se siente.
Riña de amantes, agua referescante.
Frío es el amigo, y caliente el enemigo.
Cuando todo se hierve, te pueden dar gato por liebre.
Lo que se gana con el culo vase como el humo.
Agua al higo, que ha llovido.
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
Mujer pecosa, mujer candela.
Hacer una tempestad en un vaso de agua.
Desde que se inventó el soplar, se acabó el quemar.
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
Ajo dulce ni leño sin humo.
Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad
El porrazo da más ira, cuando la gente nos mira.
Júntanse las comadres y arde en chismes la calle.
Cada santo tiene su candela.
Fiado has, tu pagarás.
El pequeño can levanta la liebre y el grande la prende.
El que ama el peligro, en él perece.
No gastés pólvora en chimancos.
Ni carbón ni leña compres cuando hiela.
Casa chica infierno grande.
El café es: Negro como la noche. Fuerte como el pecado. Dulce como el amor. Caliente como el infierno.
Boca de miel y manos de hiel.
Hambre, frío y cochino hacen gran ruido.
Al que se levanta tarde, el trabajo le arde.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
Si tu beso tiene el ardor del sol, la rosa te dará todo su perfume
Ballesta de amigo, recia de armar y floja de tiro.
Todo bicho que camina, va a parar al asador.
Cochino fiado, gruñe todo el año.
Cuando fueres yunque, sufre como yunque, cuando fueres mazo, pega.
Todo lo que corre nada y vuela, a la cazuela.
Fuíme a santiguar y saltéme un ojo.
La puerca tira del tapón
Cuando es demasiada la cera, quema la iglesia.
Ni tanto que queme al santo ni tan poco que no le alumbre.
Pa' todo hay fetiche.
Donde castañas se asaron, cenizas quedaron.
Aun conociéndolo, el cura y la mariposa caen en el fuego
Pan tierno y leña verde, la casa pierde.
Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón
El que usó mal incienso debe atenerse a quemarse las mangas.
Cantarillo que muchas veces va a la fuente, o deja el asa o la frente.