Casa junto al río y ruin en cargo no dura tiempo largo.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
El amor tira más que una yunta de bueyes.
Colgar los guayos.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
Dar el consejo y el vencejo.
Ratón que corre mucho resbala frente a la cueva.
La casa caída, el corral agrandado.
Debajo de la mata florida, está la culebra escondida.
Lengua malvada corta más que espada.
El amor es como el fútbol: hay que saber tirar.
El borracho fino, después del dulce, vino.
Con el diablo se aconseja quien mete aguja para sacar reja.
Guardólo Dios de piedra y niebla, más no de puta vieja.
A veces el echar a andar es la más difícil del caminar.
Para la hormiga el rocío es una inundación.
La sugestión obra.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
Donde mengua el trigo, abundan los cerdos
Al son que le toquen bailan.
Al mayor peligro, el mayor auxilio.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
Agua de fuente, sana y transparente; agua de laguna, enfermiza y turbia.
En Peñaflor de Hornija, puta la madre y puta la hija.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
De buen chaparrón, buen remojón.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.
No prediques en desierto, ni machuques hierro yerto.
La mujer experimentada, es temida y mal mirada.
Estoy hasta las manos.
De San Martín en adelante ya no hay diablo que aguante.
El tabaco, el vino y la mujer, al hombre echan a perder.
Llanto de viuda, presto se enjuga.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
Cuando la perra es brava hasta a los de casa muerde.
Agua coge con harnero, quien se cree de ligero.
Yo que la buscaba, y ella que no se quiso esconder, se juntaron el hambre con las ganas de comer.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
Me hizo sudar la gota gorda.
Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.
Vísteme despacio que estoy de afán.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
El amor, unas veces soñador y otras volador.
Cada cual sabe donde le aprieta el zapato.
Emborrachar la perdíz
La envidia, dice el autor, es martillo destructor.
El vino de cepas viejas calienta hasta las orejas.
Alguacil en andar y molino en moler, ganan de comer.
El sol ablanda la cera y endurece la tierra.
Dios aflige a los que bien quiere.