Aquí jodido, pero usted no tiene la culpa.
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.
Cochino matado, invierno solucionado.
Juntarse el hambre con las ganas de comer.
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
¡Qué sabrá un gorrino cuando es fiesta!.
Rey es el amor, y el dinero, Emperador.
Donde manda el amo se ata la burra.
La burla, para quien le gusta.
La paz con una porra en la mano es la guerra
Árame bien, que yo te lo pagaré mucho y bien.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
Si ves las estrellas brillar, sal marinero a la mar.
Más cura el tiempo que soles y vientos.
Cuando el arco iris se ve, o ha llovido o va a llover.
Burro suelto del amo se ríe.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
Mala mañana, niebla sobre la escarcha.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
Nada hay más atrevido que la ignorancia.
El que necesita, te visita.
Las cañas se vuelven lanzas.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
Ya los pájaros le tiran a la escopeta.
Espada y mujer, ni darlas a ver.
Al pobre el sol se lo come.
Casa cerrada, casa arruinada.
Agua mansa, traidora y falsa.
El que tiene una alta meta, suela cambiar de chaqueta.
El destino baraja, nosotros jugamos.
Mala señal de amor, huir y volver la cara.
Yeso y cal, cubre mucho mal.
Dame pan y llámame perro.
La mujer y la sartén en la cocina es donde están bien.
A borregos recién esquilados, no les mande Dios viento helado.
Como el asno, tocaste la flauta por casualidad.
Es tan buey el buey, que hasta la yunta lame.
Más se junta pidiendo que dando.
Zapateador que bien zapatea, bien se menea.
Da Dios el frío conforme al vestido.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
El perro, a quien tiene inquina, alza la pata lo orina.
Aquí se rompió una tasa, cada quien se va a su casa.
A burra vieja, albarda nueva.
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.
El más fuerte teme a la muerte.
Naipes, mujeres y vino, sacan al hombre de tino y lo llevan por el mal camino.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
Las boñigas de los caballos no son higos