Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
Dos hijas y una madre, tres demonios para un padre.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Tu eres tu propia barrera; sáltala desde dentro
Cada día trae su propio afán.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Más atrasado está el fulano, que pelotas de marrano.
Promete poco y haz mucho.
Se las sabe por libro
No pidas un cañon para matar un gorrión.
Al potro y al niño, con cariño.
El amor se manifiesta por muchos signos amargos
Alabanza propia, mentira clara.
Hoy te lo dice tu amiga.
A gloria me sabe el vino que viene de blanca mano y en un cristalito fino.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
El que algo debe, no reposa como quiere.
Échele leche al sapo, antes que él se la eche.
En cada casa cuecen habas, y en la mía calderadas.
El marido a su Rosario, le da "pa' lo necesario".
Agua tibia, media vida.
Los esparragos de Abril, para mi; los de Mayo, para el amo y los de Junio, para el burro.
Despacio voy, porque de prisa estoy.
Palabra dada, palabra sagrada.
No hay camino sin tropiezo.
Hoja a hoja se come la alcachofa.
Hijo fuiste, padre serás, como lo hiciste así te harán.
Cada cual sabe de la pata que cojea.
¡La carne da carne y el vino da sangre!
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
Amistad entre desiguales, poco dura y menos vale.
Si quieres comida mala, come la liebre asada.
Mucho tocado y poco lixo.
Durar menos que un caramelo a la puerta de una escuela.
Pascuas marzales, hambre y enfermedades.
Lo que Dios da, bendito está, cuando no es "calamidad".
El que corre muy aprisa no correrá mucho.
Para hacer buen apetito, hay que aguantar un poquito.
Suegra, ni de barro es buena.
Hacer favores, empollar traidores.
Casa donde la mujer manda, mal anda.
Por muchos golpes que de el martillo, el yunque siempre durará más.
Todo lo muy, es malo.
Lo que el mismo hombre hiciera, una lengua lo puede destruir.
Mucho hijo puta con cara de conejo.
Aceitunas agrias, el padre las comió y el hijo las caga.
La comida entra por los ojos.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
Hacer de su capa un sayo.