El corazón del ñame solo lo sabe el cuchillo.
La verdad es como la rosa, siempre tiene espinas.
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
Suelo mojado, cajón seco.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
Al romero que se le seca el pan en el zurrón, no le tengas compasión.
Esquivó la bicicleta, y lo aplastó la volqueta.
El miedo tiene mucha imaginación y poco talento.
De esta capa nadie se escapa.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Cuando menos piensa el galgo, salta la liebre.
Abrir la fuente y disminuir el escape del agua.
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
Gallo, caballo y mujer por su raza has de escoger.
Cinco dedos en una mano, a las veces hacen provecho y a las veces hacen daño.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
El que debe y paga, descansa.
Cierra tu puerta y alaba a tus vecinos.
Arreboles de la tarde, a la mañana sol hace.
Del ocio nace el feo negocio.
Es más cargante que tener una pulga en la oreja.
Cuando pase la ocasión, ásela por el mechón.
Me gustaría hacer todo lo que hizo el muerto, menos morirme.
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
Saber dónde aprieta el zapato.
Enero mojado, bueno para el tiempo y malo para el ganado.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
Casa hecha, bolsa deshecha.
Boca sin dientes, casa sin gente.
¡Cuántas te tendrán envidia!.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
El poder no es dicha plena, porque, a veces, envenena.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
Barájamela más despacio.
Mujer refranes, muller puñetera.
Brilla por su ausencia.
Hombre con hambre, no sabe lo que hace.
Otro gallo le cantara.
Pereza, llave de pobreza.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
Puedes salir herido, pero es la única forma de vivir la vida realmente.
Mujeres y aves, todas poner saben: ésta poñen huevos, y aquellas poñen cuerno.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
La zorra va por el mijo y no come; más dale con el rabo y sacude el grano.
El cebo oculta el anzuelo.
Yo le puedo dar de comer, pero hambre no le puedo dar.
De grano en grano, se llena la gallina el buche.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
Tinto con jamón es buena inyección.
Por San Antón, gallinita pon; y por la Candelaria, la buena y la mala.