Aunque mal pienses de cada uno, no digas mal de ninguno.
Una persona que se cambia de ropa siempre se oculta mientras se está cambiando.
Casa donde la mujer manda, mal anda.
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
Más vale oler a asno que a muerto.
Cartera y reloj, el sueño del ladrón.
Pa'trás como las del marrano.
De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
Sobre brevas, ni agua ni peras.
Madre vieja y camisa rota no es deshonra.
Allí hay verdadera amistad, do hay dos cuerpos y una voluntad.
A veces la diligencia aprovecha más que la ciencia.
La verguenza es último que se piedre.
Lo que remedio no tiene, olvidarlo es lo que se debe.
Quieren ganar indulgencias con escapulario ajeno.
Rico y de repente, no puede ser santamente.
Dios perdona siempre, los humanos a veces, la naturaleza nunca.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
Del favor nace el ingrato.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
El desperdicio, crea la necesidad. No desperdicies y no necesitarás.
El aburrimiento es una desgracia
En cada legua hay un pedazo de mal camino.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Ni por casa ni por viña, cases con mujer mezquina.
Mal puede cumplir el pobre con la palabra dada.
No es lo mismo predicar que dar ejemplo.
Camino robado, al otro día, sin gente.
La virtud en sí es un premio
Lo que Dios da, bendito está, cuando no es "calamidad".
Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate un espejo.
Oír campanas y no saber dónde.
Boca que no habla, Dios no la oye.
Antes de que acabes, no te alabes.
No me pongas palabras en la boca que no he pronunciado!
El idiota es como el ladrón de campanas, que se tapa el oído para robarlas.
Todo es nada lo de este mundo, si no se endereza al segundo.
Haz ciento y no hagas una, y como si no hubieras hecho ninguna.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡cuánta pez se gastaría!.
Roba tú por allá, que yo robaré por acá.
Chica es del diablo la capa, y cuando tapa por un lado, por el otro destapa.
Al cuco no cuques y al ladrón no hurtes.
Demasiado pedo para la mula.
Las palabras no cuestan plata.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
A chico mal, gran trapo.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
Más sabe el que entiende la malicia que aquel que la pronuncia.