No existe más amor que el amor a primera vista
Tratar (uno) a los demás tal como lo tratan.
Es como llevar leña para el monte.
Es de bien nacidos ser agradecidos.
Te doy un dedo y me quieres coger el brazo.
De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Es como tener un tío en Alcalá, que ni tienes tío, ni tienes na.
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
El mono sabe el palo al que trepa.
Quien abono echa, tendrá buena cosecha.
No se tiene el alma de una amigo sin dar el alma
Al dedo malo, todo se le pega.
El tiempo todo lo amansa.
El que tiene boca, se equivoca.
El dolor embellece al cangrejo.
El hijo que sale al padre, saca de duda a la madre.
Para bien morir, bien vivir.
Paso a paso, se va lejos.
Es más fácil, decir que hacer.
Al hombre por el verbo y al toro por el cuerno.
Quieres más o te guiso un huevo.
Besóme el colmenero y a miel me supo el beso.
La novedad de hoy es lo antiguo de mañana.
Antes se coge al mentiroso, que al cojo.
Sirve de poco hacer mucho, pero no lo que se debe.
En casa del pobre, reventar antes que sobre.
Galga salida, a liebre parida.
Es fácil compartir la papa cuando hay amor.
Uno hizo la calza, y otro se la calza.
Cuatro ojos ven más que dos.
Los niños, ni ocultan mentiras, ni callan verdades.
A la moza y a la mula, por la boca le entra la hermosura.
En carrera larga hay desquite.
Gachas de almorta, el estómago confortan.
El viejo y el horno por la boca se enciende.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
Si quieres conocer a un hombre, no le mires; óyele.
El comedido sale jodido.
O con el mundo o con Dios; pero no a la par los dos.
Ofrecer el oro y el moro.
Mas pesado que un biberón de mondongo.
Beber y comer, son cosas que hay que hacer.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Moza gallega, nalgas y tetas.
A fullero viejo, flores nuevas.
En casa del doliente quémase la casa y no se siente.
Nos aburrimos porque nos divertimos demasiado
La ignorancia envejece como el búfalo, su grasa crece, más no su sabiduría.
Ni el amor ni el poder necesitan compañía