No hay predicador más persuasivo que San Ejemplo.
Abril concluido, invierno ido.
Haces mal, espera otro tal.
Pedir las perlas de la virgen.
El que bien vive, harto letrado es.
Un año bueno y dos malos, para que nos entendamos.
El caballo conoce por la brida al que lo guía.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
A la suegra hay que sufrirla, como a la muela picada.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
Dale lo suyo al tiempo, pero sin perder el tiempo.
La fortuna ayuda a los que se ayudan a sí mismos.
La cortesía exige reciprocidad.
Un oportuno ?NO? es mejor que un apresurado ?Sí?.
Aprende de maestro y vendrás a ser diestro.
El que hace trampas jugando, al infierno se va caminando.
Donde hay más riesgo, hay más provecho.
Bueno de asar, duro de pelar.
En casa de tu enemigo, la mujer ten por amigo.
Al viajero, jamón, vino y pan casero.
Dame aficionado al juego y yo te daré borracho y mujeriego.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
El perro viejo cuando ladra da consejo.
El que es sabio nunca enceguece.
El que tiene una alta meta, suela cambiar de chaqueta.
Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.
Buena muerte es buena suerte.
Días se fueron y días vendrán; lo que unos trajeron, los otros se llevarán.
Escucha a tus enemigos que son los primeros en notar tus errores.
La verdad padece, pero no perece.
Las horas amargas, son mucho más largas.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
Hoy domingo y mañana fiesta, buena vida es esta.
Vicio por natura, hasta la muerte dura.
Quien tiene pies, de cuando en cuando da traspies.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
Oír campanas y no saber dónde.
Si las paredes hablaran.
En el ánimo moran continuamente la felicidad y la infelicidad. De vez en cuando salen a dar un paseo
Hablar en plata blanca.
El amigo de un idiota es como aquel que se acuesta con una hoja de afeitar en la cama
Aquel que ha contemplado la belleza se vuelve bello para siempre.
Siembra buenas obras, y cogerás frutos de sobra.
El hombre sabio instruye sin utilizar las palabras.
Échalas del tuyo que con el aire no se oye.
Can que mucho lame, saca sangre.
Chupar y figurar es fácil de llevar.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.