La mujer en el amor es como la gallina, que cuando se muere el gallo a cualquier pollo se arrima.
Cree en Dios pero amarra los camellos.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
Pierde enseguida el que desespera por ganar
Quien de paja su casa ha hecho, témale al fuego.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
El amor de un hombre por una mujer se desvanece como la luna, pero el amor de un hermano por un hermano es permanente como las estrellas y perdura como la palabra del profeta.
Antes te quedes manco, que eches una firma en blanco.
Dijo la sarten al cazo: "no te acerques que me tiznas".
Zorra vieja no cae en la trampa.
Si tu vida es adversa, pon la reserva.
El que tenga hacienda, que la atienda o que la venda.
La oveja mansa, se mama su teta y la ajena.
¡Ojo alerta con la moza y con la puerta!.
La burra no era arisca pero la hicieron.
Cuando la cólera y la venganza se casan, su hija es la crueldad.
El estreñido muere de cursos.
En carrera larga hay desquite.
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
La verdad, aunque severa, es amiga verdadera.
La zorra vieja en el lazo se mea.
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
Después de la victoria, aprieta el casco.
Dale lo suyo al tiempo, pero sin perder el tiempo.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
Mentar la soga en casa del ahorcado no es nada acertado.
Cuando era moza, meaba por un punto, ahora que soy vieja, méolo todo junto.
Cenas, y penas, y Madalenas, y soles, matan a los hombres.
Date un pellizco y conocerás el dolor del amigo
A la que te criaste, te quedaste.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
Uno explica al amigo, el amigo a los demás
Hacienda de señores, se la comen los señores.
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
La que tiene cara honrada, no encuentra puerta cerrada.
Al que huye del trabajo, el trabajo le persigue.
Tapar el pozo después de que el ternero se haya ahogado
No hables en falso de un hombre; no separes el corazón de tu lengua.
Fiado y bien pagado, no disminuye estado.
Sin pan y vino, Venus tiene frío.
En tiempo de campaña, apaña.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
De la risa al duelo un pelo.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
Hacerse de la vista gorda.
A calza corta, agujeta larga.
A la mujer buena, todo el cariño es poco.
Amanse su saña quien por si mismo se engaña.