Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
Poco se gana hilando pero menos mirando.
Dios ayuda al marinero en la tempestad, pero el marinero debe estar al timón.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
La tierra será como sean los hombres.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
No hay corazón tan triste como una bolsa sin dinero.
El Dios desea el respeto del pobre más que la honra del encumbrado.
Las flores y la ocasión, son de poca duración.
Otoñada segura, San Francisco la procura.
Hoy domingo y mañana fiesta, buena vida es esta.
Siete virtudes tiene la sopa, es económica, el hambre quita, sed da poca, hace dormir, digerir, nunca enfada y pone la cara colorada.
Casa convidada, pobre y denostada.
Lo que hace Dios es lo mejor.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
Hombre chico, pensamientos grandes.
Cuando llueve y hace sol, sonríe Nuestro Señor.
El enfermo quiere su vida, el médico quiere sus honorarios.
A la orilla del río te espero, galapaguero.
Lo mejor que hizo Dios fue un día detrás del otro.
No hay mucho que no se acabe, ni poco que no alcance.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
Si quieres que reine la paz en el mundo debes tener paz en tu hogar; y para que la paz reine en tu hogar, debes primero vivirla en tu corazón.
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.
La conciencia vale por cien testigos.
A cada santo su vela
La buena hilandera en invierno acaba la tela.
Pasado mañana, mañana será ayer.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
Burro harón, hacia el pesebre es trotón.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
Hablando la gente se entiende.
La prudencia es la fuerza de los débiles.
Las muchachas en la fuente, tornar a casa no tienen en la mente.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Antes de hablar, pensar.
Quien da el consejo, da el tostón.
En la amistad no se mira la obra sino la voluntad.
Boca de verdades, cien enemistades.
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
Diciembre tiritando, buen enero y mejor año.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
La lealtad se paga.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
Después de la tempestad, viene la calma.
Es sorprendente lo que no obtienes cuando no pides.
Madre piadosa hace hija asquerosa.