Justicia humana claudica, pero mi Dios sí la aplica.
A otra cosa mariposa.
Vale más tener que no desear.
Gran tormenta mucho espanta, pero pronto pasa.
Aire gallego, escoba del cielo.
A quien gana buscaras, que quien pierde, él volverá.
Quien mocos envía, babas espera.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
Bien vive quien Dios quiere; y quien no, viviendo muere.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
Luna que sale colorada, próxima ventada.
Boda mojada, novia afortunada.
Paloma que vuela . . . a la cazuela.
La buena hija dos veces viene a casa.
Feliz es el hombre que encuentra un amigo generoso.
Quien es feliz habla poco
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
Amor y fortuna, no tienen defensa alguna.
Chica aldea, ni pan duro ni mujer fea.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
Esto esta hecho nomás a que aguante entrega.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
El fondo del corazón está más lejos que el fin del mundo.
Hay una puerta por la que pueden entrar la buena o la mala fortuna, pero tú tienes la llave.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
A ira de Dios, no hay casa fuerte.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
A mucho amor, mucho perdón.
Feliz es aquel que aprieta sobre su pecho por una noche o por un año, a una amiga con la faz de luna
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
Buen palmito y buena altura, suerte son de estatura.
Si quieres triunfar en la vida, perdona y olvida.
Llegar y besar, suerte es singular.
En la prueba está la solución. Si Dios te da limones, haz limonada.
Una espina en el ojo.
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
Un consejo sin ayuda es como un cuerpo sin alma
Cada uno es artífice de su ventura.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
Hasta la gracia de Dios hace daño.
Si una nación tiene un héroe, estará salvada.
Las obras de caridad dicen quien es hombre de bondad.
Beldad y hermosura, poco dura; más vale la virtud y la cordura.
Para que nazcan virtudes es necesario sembrar recompensas.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.