En la casa donde no hay gobierno, a pellizcos se va un pan tierno.
Todos somos parte de una prodigiosa unidad
El corazón y los ojos nunca son viejos.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
El que está en pié, mire no caiga.
La mentira sale por la punta de la nariz.
Las noticias malas nunca llegan solas.
Deja la cama al ser de día y vivirás con alegría.
Esta lloviendo sobremojado
Abril hueveril; Mayo pajarero.
Quien casa con mujer bella, de su honra se descasa.
Con viuda o soltera, lo que quieras.
Es más larga que la cuaresma.
Quien va despacio y con tiento, hace dos cosas a un tiempo.
El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.
Oír es precioso para el que escucha.
La que de treinta no sacó novio, tenga el humor del demonio.
A buen hambre, no hay pan duro.
De pena murió un burro en Cartagena.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
Para mañana no ayunar, hoy no hartar.
Los extremos nunca son buenos.
Por el hilo sacaras el ovillo y por lo pasado lo no venido.
Ave vieja, no está segura en jaula nueva.
Dale más de lo que pueda regresar, y al amigo perderás.
Para prosperar, vender y comprar.
Del necio, a veces, buen consejo.
Para cura de mis males, me vinieron más pesares.
Amor, El de asnos hace sabios, y de sabios hace asnos.
Dame un pez y cenaré esta noche, enséñame a pescar y cenaré siempre.
El amor refresca como el rocío
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
En casa del pobre, reventar antes que sobre.
El amor todo lo iguala.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
Le tiene miedo como el diablo a la cruz.
El que con lobos anda a aullar aprende.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
Para los Santos, nieves en los cantos.
Lo mismo es hablarle a un muerto, que predicar a un desierto.
A veces, hasta un cerdo ciego encuentra una bellota.
No dejes lo bueno por lo hermoso, ni lo cierto por lo dudoso.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
La mujer buena, leal y con decoro, es un tesoro.
Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
Dame un pijo y te traeré un hijo.
Muchos pocos hacen un mucho.
Al hombre afligido, no le des más ruido.
No hay viejo que no haya sido valiente, ni vieja que no haya tenido sus veinte.