El verdadero huérfano es el que no ha recibido educación.
Según serás, así merecerás.
A quien te quiere bien, en la cara se le ve.
Bailar sin pecar, cosa imposible será.
El trabajo es la ley y a todos agita.
Guárdate de puta que la bolsa deja enjuta.
Tiempos pasados fueron mejores.
En los ojos y en la frente se lee lo que el hombre siente.
Más vale pajarito en mano que pichón en el campo.
Para los muertos y los ausentes no hay amigos
Da Dios almendras al que no tiene muelas.
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.
Mano lavada, salud bien guardada.
Si a viejo quieres llegar, las cargas has de soltar.
Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
Casa no hará, quien hijos no ha.
El trigo y la mujer a la candela parecen bien.
Estornudos y frailes, salen a pares.
Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer.
Vida sin amor, años sin verano
El justo se ve coronado de bendiciones, pero la boca del malvado encubre violencia.
Hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas.
Dios escribe derecho, incluso en las líneas onduladas.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
Entre el honor y el dinero, lo segundo es lo primero.
Casa a tu hijo con su igual, y no hablaran mal.
Aguarraditas de Abril, unas ir y otras venir.
Quien se va lejos, vivo está y le tienen por muerto.
El que tiene peones y no los ve, se queda en calzones y no lo cree.
Si existe, se ve
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
Algo sabe el que no sabe, si callar sabe.
Todos estamos de visita en este lugar. Solo estamos de paso. Hemos venido a observar, aprender, crecer, amar, y volver a casa.
De hombres es errar y de bestias porfiar.
Todos nacemos con igual condición, solo por la virtud nos diferenciamos.
Para ganar, forzoso es trabajar.
Quien reparte la herencia antes de la muerte, se merece que le den con una piedra en la frente.
A un clavo ardiendo se agarra el que se está hundiendo.
A la puta, el hijo la saca de duda.
Amante atrevido, de la amada más querido.
Gana poco, pero gana siempre.
La naturaleza, el tiempo y la paciencia son los tres grandes médicos.
La barca pasa, pero el río queda.
Todo tiempo pasado fue mejor.
Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa.
Los pensamientos no tienen fronteras
La venganza no es buena mata el alma y la envenena.
Una madre de su hijo nunca se muerde hasta el hueso.
Mal haya la espina que de suyo no aguija.
El corazón y los ojos nunca son viejos.