Meterse en la boca del lobo.
Amar y no ser amado es tiempo desperdiciado.
Hacer algo muy en los cinco casos.
Variante: En arca abierta, hasta el justo peca.
A caballo que te regalan no pongas reparos en la capa.
Quien milagros busca, con el diablo se topa.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
La mala paga , aunque sea en paja.
La mujer debe estar en casa al atardecer.
Cuando te vayas a casar, manda a los amigos a otro lugar.
La fe no tiene miedo.
El tiempo es como tu bolsa: no la pierdas y tendrás suficiente
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Al aprendiz sin pelo, jodelo.
Desde torre o azotea, bien se otea.
Cuando no sepas qué hacer, échate un cigarro y tómate un café.
El que siembra, cosecha.
Nunca viene una desgracia sola.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
Un invitado debe marchar a tiempo y no abusar de su bienvenida; incluso un amigo se vuelve molesto si se queda demasiado tiempo.
Quien langosta y caviar quiera, que afloje la billetera.
Al roble no le dobles.
El que evita la tentación, evita el pecado.
Luna con cerco, lluvia y viento.
Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
Para San Antón, busca la perdiz al perdigón.
Orden y medida, pasarás bien la vida.
De broma en broma, la verdad se asoma.
No confundas al hombre en el tribunal ni desvíes al justo.
Siembra buenas obras, y cogerás frutos de sobra.
Entendido y anotado.
Quien anda deprisa es el que tropieza.
No hables por boca ajena.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
No dar su brazo a torcer.
Amigo tarambana, el que lo pierde, gana.
Si quieres con tu familia reñir, echa algo a repartir.
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
De cuarenta años para arriba, no te mojes la barriga.
Más caliente que un brasero, la bragueta de un herrero.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
No busques en la plaza lo que tienes en tu casa.
No es nada, que del humo llora.
Ratón que no sabe más que un horado, presto es cazado.
A persona lisonjera no le des oreja.
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
Estar en tres y dos.
La diligencia es la madre de la buena forma.
El que está bien no para hasta que se pone mal.