Dolor de mujer muerta dura hasta la puerta.
Si no te aventuras, no tendrás nada.
En los juegos de azar, la suerte es no jugar.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
Al mal segador la paja estorba.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
Ni puta seas, y hagas las semejas.
Burro pelado a trasquilones, a los diez días no se le conoce.
El que paga descansa, pero el que cobra aún más.
Lo que escatimes a tu mujer, no lo gastes en beber.
Año bisiesto, difíciles doce meses para el cesto.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
Por más que oigas consejos no te haras más rápido viejo.
Cada uno con su humo.
Nunca des consejo sin que lo pidan.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
No te metas en el seno, sabandija con veneno.
El que canta y danza se agita y no avanza.
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.
El cierto amigo, en la cosa incierta se conoce.
Vendimia en mojado y cogerás el mosto aguado.
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
Muestra gran respeto por tu semejante.
Mala olla y buen testamento.
El perro que da vueltas, se echa en la ùltima.
Araña de día, carta o alegría.
Del viejo el consejo.
La que del baño viene, bien sabe lo que quiere.
Quiéreme poco pero continúa
Estas son de mi rodada.
La hacienda, el dueño la atienda.
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
Leer y no entender es como cazar y no coger.
De un mal pagador, consigue lo que puedas.
A fullería, cordobesías.
No busques la verdad, solo deja que te abriguen las opiniones.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
Infierno y gloria, dos nombres en discordia.
Aceitunas, una o dos, y si tomas muchas, válgame Dios.
A quien dan, no escoge.
Amigo por su interés, amigo tuyo no es.
Cabra de manada, no se halla encerrada.
No hay ausencia que mate, ni dolor que consuma.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
Si un arco iris dura un cuarto de hora, ya no se mira más.
El que tenga hacienda, que la atienda o que la venda.
El que quiera la fruta tendrá que trepar al árbol.
Patada de yegua no duele.
Acabándose Cristo, pasión fuera.
Alta y esbelta me haga Dios, que rubia y morena ya me haré yo.