Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
El menor yerro que podría hacer, es casarse la mujer.
Mucho beber y no caer, non pode ser.
Untar la carreta para que no chirrié.
Vive con ilusión mientras estés vivo, el ágil siempre sale adelante. Vi las llamas de una mansión, pero en la puerta yacía un muerto.
Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
El que tropieza y no cae, adelanta terreno.
El que primero llega, ése la calza.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
La campana te saluda al nacer, y te acompaña al cementerio
Machacando, machacando, el herrero va afinando.
Dinero ahorrado, dos veces ganado.
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
Al loco y al fraile, aire.
Quien se conforma tan solo con ver, ni siquiera piensa en tocar.
A mucho amor, mucho perdón.
A la mujer y a la cabra, la cuerda larga.
No empeñes las prendas, mejor que las vendas.
De vino aguado o agua envinada, no me des nada.
Imaginación suelta, en un instante anda mil leguas.
Novia para siempre, mujer para nunca.
El dar y el tener, seso ha de menester.
Real que guarda ciento, es buen real.
Mala yerba, mucho crece.
Más aburrido que bailar con su hermana.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
Ándame yo caliente y ríase la gente.
Es viejo, pero no pendejo.
No hay peor tiempo que aquel que viene a destiempo.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
Mal duerme quien penas tiene.
Roba tú por allá, que yo robaré por acá.
Aún no ha salido del cascarón y ya tiene espolón.
La sugestión obra.
Lo que se hace aquí, se paga aquí.
Mejor que sosobre y no que sofalte.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
El ladrón piensa en el robo, y el preso en la libertad.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
Al que quiera celeste, que le cueste.
Para amar es la cosa más segura buen trato, verde edad, limpia hermosura.
Después de lo hecho, todos dan consejo.
De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.
A hurón cansado, madriguera nueva.
Llueve a cargas, que hecho está donde caigas.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
Buena vida, arrugas tiene.
Besos y abrazos no hacen niños, pero tocan a vísperas.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
Cantarillo que muchas veces va a la fuente, o deja el asa o la frente.