El que bien lo sabe, pronto lo reza.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
Con dificultad se guarda lo que a muchos agrada.
La verdad padece, pero no perece.
Que lo dejen hablar, y no lo ahorcan.
Mal se hospeda quien llega tarde a la venta.
Dar la última mano.
Verifica siete veces antes de cuestionar a una persona.
A borrica arrodillada, no le dobles la carga.
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
Obremos a no ver, dineros a perder.
El cliente siempre tiene la razón.
Chica centella gran fuego engendra.
Probando es como se guisa.
No compres cabra coja pensando que sanará; son las sanas y encojan, con que las cojas qué no harán.
Con paciencia y con maña, un elefante se comió una araña.
Ilusión es para un calvo tener en su calva algo.
El yerro encelado, medio perdonado.
Variante: Ver para creer y para no errar, tocar.
La leche cocida, tres veces subida.
Hoy no se fía, mañana sí.
Antes de criticar, mírate la cola.
Ve con tu amigo hasta las puertas del infierno. Pero no entres
Hay más tiempo que vida.
Dar en el clavo.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
Al agradecido, más de lo pedido.
Cuando no seas preguntado, estate callado.
Manda y haz, buen ejemplo darás.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
Pajarico que escucha el reclamo, escucha su daño.
Gran mal padece quien amores atiende.
A boda y bautizo, no vayas sin ser llamado.
Rama larga, pronto se troncha.
Burro amarrado, leña segura.
Mientras vas y vienes, no falta gente por el camino.
La mujer casta esta siempre acompañada.
Renegad de viejo que no adivina.
Nunca para el bien es tarde.
Llega lo inesperado y malogra todo lo pensado.
Picar y afilar, afilar y picar, y el prado sin segar. Solo me gustaría entender que tu dios me amas
No te digo que te vayas, pero ahí tienes la puerta.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
Cuanto más hacienda dejes, más esperada es tu muerte.
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio, 551-479 a. C.)
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.