Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
Señorito de pueblo y caballo criado a hierba, puta mierda.
Garrapata en lana, si no muere hoy morirá mañana.
Aceite, hierro y sal, mercaduría real.
Apostar por necesidad, perder por obligación.
Recibido ya el daño, a tapar el caño.
Dichoso Adán que no tuvo suegra.
Dejar al gato con el pescado.
En pocos miles, pocos cientos.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
Quien quiere tener un niño cueste lo que cueste, se casa con una mujer embarazada.
De molinero cambiarás, pero de báscula no pasarás.
Para pan y pescado, chocho parado.
Huí de la ceniza y caí en las brasas.
El criado, el gallo y el amo: un año; si es bueno: dos; ya tres: ¡os!.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
El corazón en Dios y la mano donde se pueda.
No coma cuento coma carne.
No hay dos sin tres. (Siempre hay consecuencias)
La experiencia no se fía de la apariencia.
Sin precio no se han las mujeres.
Aunque esté echado el cerrojo, duerme con un solo ojo.
Una huésped llega con diez bendiciones, come una y deja nueve.
En dimes y diretes, mal harás si te metes.
El día de San Bernabé dijo el sol: aquí estaré.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
En Mayo regresa el rebaño.
El temor del Señor prolonga la vida, pero los años del malvado se acortan.
Moda nueva, bien parece, y mal cuando fenece.
Te Conozca, bacalao, aunque vayas 'disfrazao'.
Suele ser disparate levantar la liebre para que otro la mate.
Durante la estación seca hay que hacerse amigo del dueño de la piragua.
En la mesa y en el juego, se conoce al caballero.
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
Al saber lo llaman suerte.
La mentira dura hasta que la verdad florece.
Gota a gota, la mar se agota.
Si Dios cierra una puerta, abre mil otras.
Hija enlodada, ni viuda, ni casada.
El que es pendejo ni de dios goza.
Más claro no canta un gallo.
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
Bocado de pan, rajilla de queso y a la bota un beso, hasta la cena te tendrán en peso.
Más vale que sobre que no que falte.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
Cuando la olla hirbiendo se desborda, ella misma se calma.
¡Andá a cobrarle a Magoya!
Si se pierde enero, búscalo por la flor del almendro.