Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
No voy a misa porque estoy cojo, pero a la taberna me voy poquito a poco.
Cada gota que cae del cielo, tiene su sitio hecho.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
La moda no incomoda.
Joven intrépido no deja memoria.
Quien promete amor eterno es porque desconoce los cuernos.
La gotera dando y dando, la piedra va perforando.
De buena vid planta la viña, y de buena madre, la hija.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Refrán de palo, refrán de fuego.
El carro no avanza si no se engrasan las ruedas
No está Dios en higueras que oiga a putas y a viejas.
Siembra por San Lorenzo los nabos, y llenarás el carro.
Si falta la comida, torcida va la vida.
Gran tocado y chico recado.
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
El carcelero es un prisionero más.
Los negocios hacen a un hombre y al mismo tiempo lo prueban.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
Flor temprana fruto no grana.
De viña bien estiercolada a vendimia redoblada.
Cada cabeza es un mundo.
Árbol que no arraiga no crece.
La imprudencia abre la puerta, y la pereza la mantiene abierta.
En la variación consiste el gusto.
Fruta verde, los hombres la compran y los pájaros no la quieren.
La gota de sangre mala, dura hasta la séptima generación
Berzas en enero, saben como carnero.
El cazador no se frota con grasa y se pone a dormir junto al fuego.
El mundo está vuelto al revés
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
Amistad por interés, no dura porque no lo es.
La respuesta correcta es la C. (Ante un examen y cuando no tienes ni idea de la cuestión, al libre albedrio).
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
Lo que remedio no tiene, olvidarlo es lo que se debe.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
El que a los suyos se parece, honra merece.
El dolor embellece al cangrejo.
De donde no hay pan hasta los perros se van.
Madre ardida hace la hija tollida.
Fía poco y en muy pocos.
Cuando el camino es corto, hasta los burros llegan.
Cuando veas las barbas de tu vecino arder... mete la tuya en remojo
Cuando la alegría a la sala llega, el pesar esta subiendo las escaleras.
El fraile, la horca en el aire.
Sirve a señor noble, aunque sea pobre.
¿Para qué tanta librería quien tiene la sesera vacía?.
Aseada aunque sea jorobada.
Abrazo de ciego, golpe seguro.