El honor y el ocio no suelen ser buenos compañeros.
Come el gato lo que no se halla a buen recaudo.
Se pasa tantas veces cerca del cementerio que al final se cae dentro
Mala cosa nunca muere.
Muchos son los invitados, y poco los aceptados.
De persona palabrera, nunca te creas.
Los tropezones enseñan a levantar los dedos.
Haciendo se aprende a hacer.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
De ninguno seas muy compañero.
Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
Si el alumno no supera al maestro, ni es bueno el alumno, ni es bueno el maestro.
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.
Can que mucho ladra, ruin es para casa.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
Odia el pecado y compadece al pecador.
Hiérese el cuerdo, porque no se ahorque el necio.
Hijos y mujer añaden menester.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
Bueno es el rigor; pero la misericordia es mejor.
No se puede recoger la cosecha, antes de la siembra.
Dos no riñen si uno no quiere.
No aprovecha lo comido, sino lo digerido.
A los tontos no les dura el dinero.
Dios escribe derecho, incluso en las líneas onduladas.
Aprende, aunque sea a coces y bofetones.
Maestre por maestre, seálo éste.
Todo problema tiene una solucíon.
A las andadas volví, pronto me arrepentí.
Ocasión perdida, para siempre ida.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
El mal y el bien no son amigos, pero son vecinos.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
El que en casarse acierta, en nada yerra.
Cartas que deprisa se escribieron, mil disgustos dieron.
Las zorras y las gallinas, malas vecinas.
Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
La burra no era arisca pero la hicieron.
Si las vigas de arriba están mal, las de abajo otro tal.
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.
Como quitarle el poto a la jeringa.
El hombre se tuerce; pero no se rompe.
Al freír será el reír.
Desde que se inventaron las excusas, nadie quiere ser culpable.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
A jugar y perder, pagar y callar.