El que tiene los pies torcidos no llega a donde quiere.
Más obrar que hablar.
Lo que unos inventan, los otros lo aumentan.
Aunque digas y no hagas, haz y no digas.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
La mala fe, no pare hembra.
No porque ande pa delante, deja de ser ignorante.
Quien llega tarde no oye misa, ni come carne
Barco viejo, mal navega.
A buen año y malo, no dejes la harina en el salvado.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
Siempre la aguja se le dobla a quien no tiene otra.
Zangamanga mal fraguada, solo a los bobos engaña.
Si quiere hacer las cosas mal, hazlas deprisa.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
El que manda, no va.
El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
Sirva de algo mientras se muere.
El perro no come perro, ni el gorgojo come fierro.
Haz favores y harás traidores.
Cuando Dios no quiere, los santos no pueden.
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
Para muestra basta un botón.
El mal del cornudo, él no lo sabe y sábelo todo el mundo.
Las noticias malas nunca llegan solas.
A lo que se quiere bien, se castiga.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
El no vigilar a los operarios es como dejarles nuestra bolsa abierta.
Dame consejos sanos y dinero para ejecutarlos.
Hay que tener los pantalones en su sitio.
El amo no siempre tiene razón, pero es el amo.
No tienes dedos para el piano
Alfayate sin dedal, cose poco, y eso mal.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
Bachiller en medicina, confunde el vino con la orina.
Hacérsele a uno algo cuesta arriba.
Procure ser en todo lo posible el que ha de reprender irreprensible.
El mal para quien lo fuere a buscar.
Un señor sí y un señor no, son dos señores.
Una espina en el ojo.
La fortuna es ciega y no sabe con quien juega.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
Abejas sin comida, colmenas perdidas.
Nunca con menores, entables amores.
Haz bien y no acates a quien.
El que vende siempre se arrepiente el que compra nunca.
Refranes de viejas son sentencias.
cuando señalas a alguien con tu dedo índice, hay tres dedos que te señalan a ti.