Mejor precavido, que arrepentido.
Yo que callo, piedras apaño.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
El que de joven corre, de viejo trota.
No mira Dios el don, sino la mano y la ocasión.
Ni moza de mesonero, ni saco de carbonero hay sin agujero.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
No hay hombre tan bravo que el tiempo no haga manso.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
Edificar sobre arena no es buena labor.
Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.
Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.
Lo que promete con el vino, se olvida por el camino.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
Aunque suegro sea bueno, no quiero perro con cencerro.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
Es mejor malo conocido que bueno por conocer.
Recibir es mala liga, que el que toma a dar se obliga.
Al alcornoque no hay palo que le toque, sino la encina, que le quiebra la costilla.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
Da el sartenazo al que tiene la sartén por el mango.
Buenas palabras no hacen buen caldo.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
Ahorrar no es solo guardar sino saber gastar.
El que amenaza, pierda la ocasión de la venganza.
Mujer que se queja, marido que peca
Buenas acciones valen más que buenas razones.
¡A darle que es mole de olla!
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
Vive y deja vivir.
El burro al ratón le llamó orejón.
El que bien ama, tarde olvida.
Leña verde y gentejoven, todo es humo.
Huir ciando es menester, con honra se puede hacer.
El que aconseja, no paga.
Año de piedras no es mal año; pero pobre del que le toca.
Amores nuevos olvidan los viejos.
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.
El tiempo es el jinete que cansa a la juventud.
Perdona el error, pero no lo olvides.
No es cierto que la gente deje de perseguir sus sueños porque envejece, más bien envejece cuando deja de perseguir sus sueños.
El harto no se acuerda del ayuno.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
Obras vea yo; palabras, no.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
Harto ayuna quien mal come.
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.
Obra de portal, dura poco y parece mal.