Dos no riñen si uno no quiere.
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
Cosa buena es arrepentirse, pero mejor cosa aún es no exponerse a ello.
Hijo ajeno, mételo por la manga; salirse ha por el seno.
Buena cautela, iguala buen consejo.
No ser escaparate de nadie.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
Lo prestado, ni agradecido ni pagado.
Quien trabaja con pereza, nunca acaba lo que empieza.
Estudiando lo pasado, se aprende lo nuevo.
Justicia es agravio cuando no la aplica el sabio.
Una espina en el ojo.
Eres como San Nicolás, me lo quitas después que me lo das.
El que fía, o pierde o porfía.
Del niño el beso, del viejo el consejo.
A buen barón, poco le presta el aguijón.
El buey huertero se caga en la entrada o se caga a la salida.
Hable bien el que sabe, y el que no, echase la llave.
La fortuna enloquece a lo mismos que favorece.
Confesión hecha, penitencia espera.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
Nadie se acuesta sin aprender cosa nueva.
Casa vieja todo es goteras.
Viejo que con moza casó, o vive cabrito o muere cabrón.
Quien va a la bodega y no bebe, por beber se le cuenta.
Nunca con menores, entables amores.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Quien no sabe de abuelo, no sabe de bueno.
Tras el vicio viene el lamento.
A quien hace mal, uno, al lisonjero, ninguno.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
Ni amigo jugador, ni tahúr mal bebedor.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
Hombre valiente no muere de viejo.
No dejes camino viejo por camino nuevo.
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
Mujer refranes, o coja o puñetera.
Al viejo recién casado, rechazarle por finado.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
Casada te veo; otro mal no te deseo.
Con vergüenza, ni se come ni se almuerza.
Buey viejo mal tira, pero bien guía.
A lo hecho, pecho.
No gozar para no sufrir, es la regla del buen vivir.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
Alzada en enero, ha de ser para buena.
Dar al olvido.
A quien se hace puntal los perros le orinan en el cuello.
El agraviado, nunca desmemoriado.