Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
La ocasión abre la puerta del pecado, evítala y evitarás el peligro.
No vive más el querido ni menos el aborrecido.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
Hombre refranero, hombre de poco dinero.
Antes que el deber está el beber.
Para aprender, perder.
No hables por boca ajena.
Por la ignorancia nos equivocamos, y por las equivocaciones aprendemos.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
Mal ajeno, a nadie le importa un bledo.
A la fuerza, ni la comida es buena.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡qué de tiñosos habría!.
Callando el necio, se hace discreto.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
Lección dormida, lección aprendida.
El saber no ocupa lugar, la ignorancia tampoco.
Sopa en vino no emborracha, pero agacha.
Viejo cansado, muerto o corneado.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
Perro viejo, no aprende truco nuevo, o sino ya no es muestrea.
Carne puta no envejece.
Ni al jugador que jugar, ni al gastador que gastar, ni al avaro que guardar.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
Los frailes en jubón, hombres son.
Una vez engañan al prudente y al necio veinte.
El perezoso siempre es menesteroso.
Pajar viejo, cuando se prende, malo es de apagar.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
Quien no se arriesga no cruza el río
Ni tiñe ni da color.
Reniego de plática que acaban en daca.
En arca abierta, el justo peca.
La ignorancia envejece como el búfalo, su grasa crece, más no su sabiduría.
Hijos y mujer añaden menester.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
A confesión de parte relevo de prueba.
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
La confianza da asco
Juegos de manos, ni a los piojos les son gratos.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
Nunca falta un roto para un descosido, ni una media sucia para un pie podrido.
Al buen, regalo; al malo, palo.
Lo que no quiere el hortelano le produce la huerta.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Lisonjas en boca de embajador tienen mal sabor.
Hombre avisado, medio salvado
Bueno es beber, pero no hasta caer.