Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
Es por bondad de corazón por lo que el cangrejo rechazó que Dios le fabricara una cabeza.
Es más añejo que el vinagre.
Suegra y sin dinero, al brasero.
Para decir que el toro viene, no es menester tantos arrempujones.
Más vale morir de risa que de ictericia.
Para que alcance siempre tiene que sobrar.
Unos nacieron para moler y otros para ser molidos.
De lo que supiste ganar, sábete bien tratar.
Quien sabe amar jamás hace sufrir.
A los enfermos, los sanos les damos saludables consejos.
En que poco agua te ahogas.
No hagas cosas buenas que parezcan malas, ni malas que parezcas buenas.
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
Buenas y malas artes hay en todas partes.
Por la peana se adora al santo.
Clérigo viajero, ni mísero, ni misero.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
El enfermo necesita del medico, el médico no necesita del enfermo.
Sufriré hija golosa y albendera, más no ventanera.
Joven y peluquero, ¡pies para que os quiero!.
Donde aprietan, no chorrea.
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
Esa más viejo que Matusalén.
No creas jamás que tu enemigo es débil.
Siembra por San Lorenzo los nabos, y llenarás el carro.
El hombre cuando es celoso se acuesta pero no duerme.
El cazador que persigue a un elefante no se detiene para tirar piedras a los pájaros.
Cara más fea, la alegría la hermosea.
Vuelva usted el sábado, que hoy no hay mendrugos.
En los ojos del patrón, verás siempre la ambición.
Al matar los puercos, placeres y juegos.
El hombre en la plaza, la mujer en la casa.
La amabilidad es arma más noble para conquistar.
Para enseñar a los demás, primero has de hacer tú algo muy duro: has de enderezarte a ti mismo.
Un invierno en casa, muy pronto se pasa.
Hasta que es padecido, el mal no es conocido.
Con malas comidas y pésimas cenas, pierdes las carnes y se te notan las venas.
El que más puede, más aprieta.
Agua de bobos, que no llueve, y nos calamos todos.
Predicar con el ejemplo es el mejor argumento.
Buen disimulo, se tapaba la cara y enseñaba el culo.
La casa del que se burla, acaba incendiándose.
El dolor es antiguo
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
Cada cual mire por su cuchar.
Al cobre y al estaño, mucho paño.
Hacer de toda hierba un fardo.
Fruta nueva, si no está madura, no es buena.
Pareces mula cargada, a cada paso un pedo.