Nada hay nuevo bajo el sol.
El hombre gana la plata y la mujer la desbarata.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
El que llama a un abogado es que ha matado o mucho ha robado.
Nota: (Proviene de Diógenes de Sinope, también conocido como Diógenes el Cínico)
No da, ni dice donde hay.
Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.
Quien trabaja con afán, pronto ganará su pan.
A pobre viene quien gasta más de lo que tiene.
Atáscate, que hay lodo.
Gallina que cacarea, pierde el huevo.
El que no tiene vergüenza, toda la calle es suya.
Un amigo es como la sangre, que acude a la herida sin que la llamen.
El que tiene miedo corre a la iglesia.
La fortuna a los audaces ayuda.
Mal de gota y de locura, tarde tiene cura.
El pez muere por su propia boca.
Todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
Los perros abren los ojos a los 15 días, los pendejos nunca.
Mal oledor, mal catador.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
Fiado y bien pagado, no disminuye estado.
A amor y fortuna, resistencia ninguna.
No se toman truchas a bragas enjutas.
El que a feo ama, bonito lo ve.
Los sinsabores ajenos, de lejos se sienten menos.
Aquel que pregunta es un tonto por cinco minutos, pero el que no pregunta permanece tonto por siempre.
Se heredan dinero y deudas
Caballo corredor, pronto se cansa.
La lujuria nunca duerme.
Pájaro de la ultima cría, ni come ni pía.
Al vivo la hogaza, al muerto la mordaza.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
El que es exagerado, siempre queda mal parado.
El que trabajando se hizo rico, vivió pobre y murió rico.
Si te he visto no me acuerdo.
Todo el mundo es generoso dando lo que no es de ellos.
En San Nicolás de los vinos agudos, de treinta vecinos veintinueve cornudos.
Feo, pero con suerte.
Date a deseo y olerás a poleo.
Ni el libro cerrado da sabiduría, ni el título por sí solo da maestría.
El día para el trabajo; la noche para el descanso.
El criado, el gallo y el amo: un año; si es bueno: dos; ya tres: ¡os!.
Dar a la bota un beso, no es grave exceso; darlo a una mujer lo suele ser.
El que trabaja en el río, es trabajo "perdío".
Lo que a los pobres des prestado es y a buen interés.
¡No perdió su mano Ernesto, pero las lleva en un cesto!.
A la iglesia no voy porque estoy cojo, y a la taberna, poquito a poco.
El hijo del asno dos veces rebuzna al día.