Otra cosa es con guitarra
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
Salga pez o salga rana, a la capacha.
Nada complicado da buen resultado.
Amigo bueno, solo Dios del cielo.
Árbol que no da frutos, pide sustituto.
Amar sin padecer, no puede ser.
Quién quisiere vivir sano, coma poco y cene temprano.
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
No puedo ser puta y pechera, no quiero aunque pudiera.
Nace el pez para nadar, como el topo para minar.
Hablando nos entendemos.
El que camina en terreno plano, jamas tropieza.
El cuchillo no conoce a su dueño.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
Por costumbre le damos la vuelta a un pensamiento, para utilizarlo varias veces
Cuando tu competidor sea arrogante pídele consejos.
Recuérdalo bien Mamerto, todo pirata no es tuerto.
Las desgracias tienen los oídos sensibles
El que nada debe nada teme.
El que nace para burro, de niño ya tiene orejas.
El letrado y la paciencia ganan la sentencia.
Juntando los bienes con los males, resultan todos los años iguales.
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
Vos contento y yo pagada, venid a menudo a casa.
No es mala la muerte cuando se lleva a quien debe.
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
El zorro viejo huele a trampa.
Hazte la fama y échate a la cama.
Al hombre casado, su mujer lo hace bueno o malo.
Alegría en la villa que hay berenjenas en la plaza.
Tiene más dientes que una pelea de perros
Mal de muchos, epidemia.
Casa vieja de madera, pronto arde entera.
No hay sabado sin sol, ni domingo sin borracho.
Quien tiene hijo en tierra ajena, muerto le llora, y vivo le espera hata que llega la triste nueva.
Cuando vivas entre zorros, zorrea tu un poco.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
Lo que del corazón rebosa, sálese por la boca.
En casa llena el loco no se apena.
El que buen salto da, a sus pies se atiene.
Monja de Santa Ana, tres en cama.
Mujer con polo no bozo poto Sabroso.
Porque un día maté a un perro, mataperros me llamaron.
Yo no sé bailar, pero me sacan mucho.
La verdad es a veces amarga de tragar. Pero, como toda buena medicina, hay que tomarla.
Es posible soportar el arroz y el té frios, pero la mirada y las palabras frías son insoportables.
Al que tienes que dar la cena, no le quites la merienda.
De señora a señora, empanadas y no ollas.