Dios pocas veces quiere obrar, sino cooperar.
Carretera que bien empieza, con baches acaba.
Quien discretamente se cura, más dura; quien se cura y se curetea, su muerte desea.
El hijo que está en casa no es estimado por los padres.
El que quiere hacer algo busca un miedo; el que no quiere hacer nada busca una excusa.
Cada chupetón de teta, es un arrugón de jeta.
El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.
Al aguador, su cuba y no la borla del doctor.
Ni es carne, ni es pecao.
A la suegra hay que sufrirla, como a la muela picada.
Si necesitas consejo, pídelo al viejo.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
Cabra coja no quiere siesta, y si la tiene caro le cuesta.
Donde hay saca y nunca pon, presto se acaba el bolsón.
Hay mucho que ganar y poco que perder.
Las palabras se las lleva el viento.
Con buena gente, trataré yo; con gentuza, no.
Cuando no hay pan ni harina, todo ase vuelven mojinas.
Agua en ayunas, o mucha o ninguna.
El que debe y paga, descansa.
Jarrito nuevo guárdase en el chiquero; pasan dos semanas y por todas partes anda.
Malo es que se diga que Juan se ha muerto; si no se ha muerto, es que está muy malo.
El holgazán tiene en vano sus cinco dedos en la mano.
Cuando apuntas con un dedo, recuerda que los otros tres dedos te señalan a tí.
Un loco hace ciento.
Con el cascaron en el culo, y ya tiene orgullo.
Si quieres que te sepa, dale que te duela.
Desde pequeñito se endereza el arbolito.
Si no tienes nada agradable que decir, no digas nada.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Huye de las querellas; no seas parte de ellas ni testigo.
Amigo por su interés, amigo tuyo no es.
Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
A últimos de Noviembre, coge tu aceituna siempre.
El que calla, no dice nada.
Madre, casarme quiero, que ya sé freír un huevo.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Lentejas, si las quieres las tomas y si no, las dejas.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
Ansias de grandeza y amistad no están nunca en sociedad
Al agua corriente y al cristal, no se le pega na.
¡Cuántas te tendrán envidia!.
Cuando se cae el burro, se le dan los palos.
Adorar al sol que nace, todo el mundo lo hace; al sol que muere, nadie lo quiere.
Amigos, oros y vinos, cuanto más viejos, más finos.
Quien no tiene enemigos, de nadie es conocido.
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
El mejor premio es merecerlo.
Alforjas llenas quitan las penas.